PASA LA VIDA

Palmete que te quiero verde

SIÉNTASE orgulloso de ser sevillano de todos los distritos y participe el próximo mes de septiembre en una hermosa iniciativa. Incluya esta sugerencia en la relación de buenos propósitos que todos hacemos cuando agosto expira y comienza un nuevo ciclo vital. Pero no se raje a las primeras de cambio. Contacte con las entidades vecinales y sociales de las barriadas de Palmete (San José de Palmete, Padre Pío, La Doctora y La Negrilla) para colaborar en su Proyecto Vergel. Consiste en llenar de macetas con flores y plantas todos los balcones y ventanas de los pisos y casas de sus calles. Se les ha ocurrido para subirse la autoestima tras caerse del guindo a cuenta de esfumarse la promesa municipal de construir un bulevar arbolado sobre el canal de la Ranilla. Era la ilusión de muchos vecinos, tener derecho a una zona verde. Como los de la Buhaira, los de San Jerónimo, los de Miraflores, los del Porvenir. Pero su sino es que les den la espalda y sólo cuenten con ellos como sevillanos de primera cuando se trata de cosechar votos.

El verdor de este pensamiento positivo, amén de ser una ecológica manera de ahorrarse la visita al psicólogo social o la ronda en los bares para ahogar la frustración, debería llegar a ras de suelo en las calles y no sólo a la vertical de esos inmuebles. Que la movilización se invente en la zona del canal de la Ranilla una vía verde pidiéndole a particulares y entidades de la ciudad una planta per capita, y al pie de cada una colocar una placa con el nombre del donante. Puede ser el germen del Parque de la Fraternidad, con su Paseo de la Fama en clave de huella botánica. Cuenten conmigo en Palmete para el verde que te quiero verde. Es lo que merece la buena gente que vive en calles de nombres tan hermosos como disonantes en la hipocresía cotidiana: Afecto, Verdad, Sinceridad, Felicidad, Solidaridad, Franqueza, Fraternidad, Comprensión...

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