Visto y oído

Antonio Sempere

Paloma

PALOMA del Río pasa el fin de semana en Benidorm, comentando la Copa del Mundo de gimnasia rítmica. Por un error de interpretación, resulta que se molestó con el contenido de uno de mis textos recientes. Y lo que no ocurre en diez años pasa en un día. Por eso deseo corregir, aclarar, y poner las cosas en su sitio. Es cierto que, en ocasiones, Paloma se equivoca. Como todo aquel que tiene boca, ya lo dice el refrán. Y a eso me quise referir yo un día con motivo de los Juegos Olímpicos. A que Paloma es de las que se hablan encima. No calla. Recuerdo unas declaraciones de María del Carmen Izquierdo, cuando era jefa de Deportes, aludiendo a ella y afirmando, como piropo, que era una comentarista tan fluida que no callaría ni con una mordaza.

Pues bien, no es fácil lo que hace Paloma. Que en todo momento tiene que estar pendiente de tres tipos de instrucciones. Por un lado, la del control de realización de La 2. Por otro, las de continuidad del canal Teledeporte, que va por otro lado. Y en tercer lugar, de las informaciones que suministran a los informadores desde el centro de prensa central donde tienen lugar las pruebas. Teniendo que permanecer a la expectativa de todo lo que va surgiendo por el pinganillo, todos podemos imaginar lo fácil que es perder el hilo en un momento dado, o estar obligado a guardar unos instantes de silencio en espera de alguna orden o de alguna aclaración.

Lo importante es que, inasequible al desaliento, Paloma del Río vuelve a estar este fin de semana ante el micrófono. La pena es que, después de tanto trabajo, y a veces se llega a pasar ocho o nueve horas diarias con los cascos puestos, a los espectadores sólo nos llega una infinitésima parte de su labor, cuando los editores dan tijeretazo a algunas transmisiones. Una pena.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios