BREVIARIO

Alejandro V. García

Papá Botín o el botín de Papá

LA Fiscalía Anticorrupción ha hecho el más importante descubrimiento fiscal en pro de la memoria histórica conocido hasta ahora. Porque los mil millones de euros que la familia Botín tenía depositados en un banco suizo no es ahorro sino memoria histórica. Al estallar la Guerra Civil, en el verano de 1936, Papá Botín se apresuró a poner a resguardo los dinerillos en un banco de Ginebra, según han contado los parientes. Y allí, enterrados en una cuneta bancaria (que tiene la mismas letras que una cuenta pero ligeramente desordenadas para pasar desapercibida) han permanecido los restos de las pesetillas de Papá Botín (el botín de Papá, como dice la familia) hasta que el propio banco, al levantar unas losetas, descubrió casualmente la gaveta con el parné. 200 millones han tenido que pagar los herederos para regular ante Hacienda las cuatro perras de Suiza pero además tendrán que responder ante la Justicia. Si a usted o a mí nos reclamara Hacienda 200 euros de más por la declaración de la renta seguramente nos sentiríamos con una mala conciencia de la leche. Y no les cuento del hundimiento moral. Emilio Botín, sin embargo, un día después del escándalo, no tuvo apuros en subir a un estrado a impartir consejos morales a los españoles: "A hacer reformas, mucho trabajo y confianza". Definitivamente se ha perdido la vergüenza.

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