El balcón

Ignacio / Martínez

Paraísos piratas

UN fantasma recorre el mundo y no es el comunismo, sino la desigualdad. Thomas Piketty sostiene que ocurre porque las tasas de rendimiento del capital son muy superiores al crecimiento de la renta per cápita o de la producción. Los grandes patrimonios parece que se multipliquen solos, pero no es así. Las fortunas de potentados de todo el mundo están protegidas por despachos como el panameño Mossack&Fonseca, especializado en buscar refugio a sociedades opacas en antiguas islas piratas del Caribe.

Los corsarios y bucaneros ingleses, holandeses o franceses del siglo XVII escondían en las Islas Vírgenes los tesoros robados. Y ahora acuden a guardar sus botines financieros familiares o allegados de mandatarios chinos, rusos, británicos, venezolanos, argentinos, islandeses, españoles, ucranianos, marroquíes... Se sabe por la aparición de 11,5 millones de archivos de ese bufete de abogados, experto en crear sociedades offshore por el mundo. Les han pirateado sus archivos; un sarcasmo del destino.

La mayor parte de las 200.000 empresas pantalla de los Papeles de Panamá están radicadas en las Islas Vírgenes británicas, el mayor paraíso fiscal del mundo. Entre el grupo de modernos piratas del Caribe encontramos gobernantes, empresarios, deportistas o artistas. Hay dos nexos de unión entre todos ellos: tienen mucho dinero y quieren ocultarlo. Mossack&Fonseca y despachos similares han tuneado el mensaje de Marx y Engels: ¡potentados de todo el mundo, uníos!

Los implicados aducen a coro que todo era legal. Y ese es el problema. Que todavía sean legales los paraísos fiscales en el mundo. Piketty considera una utopía crear un impuesto mundial sobre los capitales, pero añade que sería muy útil. Realmente es una quimera; la UE lleva medio siglo tratando sin éxito armonizar su fiscalidad interna, así que hacerlo a escala global y después realizar un reparto justo parece imposible.

Pero acabar de golpe con los paraísos fiscales no sería tan complicado. Los tenemos también aquí cerquita en Gibraltar, Andorra, Luxemburgo, Irlanda, Suiza, Liechtenstein, las islas de Jersey, Guernsey o Man… Allí se refugia el dinero que millonarios insolidarios esconden al fisco, generando déficit, recortes sociales y desigualdad. O el de grandes multinacionales que evitan pagar impuestos en países de los que sacan enormes beneficios. Pero también van a parar a estos paraísos piratas fondos del crimen organizado, mafias de la droga, tráfico de armas o terrorismo. Todos mezclados e igualados por la misma moral.

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