la esquina

José Aguilar

Parece que ganará Chacón

MAÑANA el congreso federal del PSOE habrá cumplimentado ya el objetivo para el que fue convocado: elegir al sustituto de Zapatero en la Secretaría General para una de las etapas de mayor debilidad del socialismo en la España democrática.

Los dos candidatos al cargo, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, hacen recuento de sus apoyos en las horas previas y ninguno de ellos las tiene todas consigo. Cierto que ambos se dicen victoriosos, pero esa profesión de fe en la victoria también forma parte de la estrategia de campaña: buscan el respaldo de los indecisos y de aquellos que, aun habiendo ya decidido, por nada del mundo están dispuestos a retratarse en público.

En ese bloque de los no alineados es donde puede hacer más mella el conocido efecto benéfico de la táctica de acudir en socorro del vencedor. Agruparse en torno al que va a ganar constituye para muchos una necesidad psicológica y también una conveniencia práctica. Los que acierten al decantarse por uno u otra saben que quedarán bien posicionados ante la reestructuración orgánica que seguirá, en cascada, al congreso federal. Habrá congresos regionales y provinciales y en ellos serán premiados aquellos que hayan tirado del carro del triunfo.

Ello es muy notorio en el caso del PSOE andaluz. Tiene la representación más numerosa en el congreso, acorde con sus cifras de militancia, y tiene la enorme responsabilidad de poner a prueba, en menos de dos meses, el último reducto del poder socialista. Su secretario general, José Antonio Griñán, ha sido criticado por su postura oficial de "neutralidad activa" que apenas ha podido disimular su opción por Chacón, desplegada por sus más estrechos colaboradores. Pero no creo que hubiera podido actuar de otra manera. Siendo el presidente del congreso está obligado a no decantarse por ninguno de los dos candidatos, y concurriendo como cabeza de cartel a unas elecciones decisivas a corto plazo sería imperdonable apostar por uno que pierda la confrontación interna y le arrastre a una derrota en la confrontación con el PP de Arenas, que ya disfruta de mucha ventaja.

Da la impresión de que va a ganar Chacón, que probablemente sea la menos sólida de la pareja de aspirantes, pero que ofrece mejor imagen de renovación y cambio generacional. Por una extraña pirueta mental, muchos socialistas instalados en el desastre electoral y la incertidumbre sobre su futuro asignan a Rubalcaba los males del zapaterismo que les ha llevado adonde están y exculpan a Chacón, que es en esencia un epígono del zapaterismo. Quieren creer que la ex ministra de Defensa significará el borrón y cuenta nueva.

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