La ventana

Luis Carlos Peris

Parecían más falleras que flamencas

BAJO el concepto evolución se parapetan movimientos que tienden a disparatados y particularmente he visto una evolución disparatada en la deriva que ha tomado el traje de flamenca. Viendo lo que vemos cada año en esa exhibición de evoluciones que es Simof, la incógnita es a ver en qué acaba el vestido de flamenca, esa indumentaria que a la par de realzar los encantos femeninos servía lo mismo para montar a la grupa que para bailar o, más sencillo aún, para estar sentadas en la caseta dándole al cante y también al condumio. Pero vemos la evolución del vestido y la verdad es que la tendencia es para que no lo conozca ni la madre que lo parió. Trajes ceñidísimos, imposibles para el baile o para montar a caballo, sólo aptos para estarse quietecita, en plan florero. Es más, viendo algunos modelos no más parecían trajes de falleras sin nada que ver con lo de por aquí abajo de toda la vida.

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