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Juan Ruesga / Navarro

Participación y coordinación

LA Corporación municipal ha establecido un organigrama con siete áreas de gobierno, agrupando las anteriores delegaciones en áreas más compactas, bajo la dirección de una sola persona. La agrupación de cometidos en algunas de estas áreas me parece muy significativa como, por ejemplo, Cultura, Educación, Deportes y Juventud, o la de Economía, Empleo, Turismo y Fiestas Mayores. Una clara intención de que los asuntos de la ciudad puedan tratarse con más facilidad alrededor de una mesa y sus responsables informen al alcalde, con visiones menos fragmentadas de los problemas y necesidades de los sevillanos. Con una visión más global sobre la ciudad y sus habitantes.

Para equilibrar esa visión de arriba hacia abajo, se ha establecido el Área de Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos que, vista sobre el papel, tiene la importante misión de encauzar la visión de abajo hacia arriba, es decir, que la visión de los ciudadanos tenga presencia eficaz en la mesa del gobierno municipal. Al menos ésa es mi interpretación.

Esta forma de trabajo permite dejar atrás la ciudad entendida como compartimentos estancos en su gobierno y planificación, y pensar en la ciudad como territorios yuxtapuestos, pero conexos a la hora de ser administrados. Nuestro gobierno municipal, de un sólo partido, tiene la oportunidad de que esa visión global se pueda llevar a la práctica. Ya se han puesto en marcha los Consejos Territoriales de Participación Ciudadana de los Distritos. Pronto veremos sus capacidades. Urbanismo, movilidad, política cultural, presupuestos, asuntos sociales, entre otros, son campos en los que se debe equilibrar la planificación técnica y la participación ciudadana. Equilibrio a alcanzar entre las necesidades generales y las aspiraciones de cada barrio o incluso de cada sector ciudadano.

La participación de los ciudadanos es una condición imprescindible para el correcto desarrollo de los procesos urbanos. La participación necesita la creación de cauces por parte de las instituciones, y a la vez exige voluntad decidida y compromiso por parte de los ciudadanos, con la articulación de sus demandas a través de estructuras asociativas.

Para todo ello es necesario esfuerzo y dedicación. Hoy día es esencial plantear la posibilidad y el compromiso de un control de los ciudadanos sobre su propia vida, sobre su ciudad. Las propuestas serán más eficaces cuanto más centradas estén en cuestiones concretas, en necesidades específicas y próximas, de nuestra actividad, del sector del barrio. Participación a través de las iniciativas ciudadanas y coordinación del gobierno de la ciudad, para garantizar el equilibrio entre lo particular y lo general. Estas tareas necesitan el apoyo de los medios de comunicación, en ambas direcciones.

Coincido con el arquitecto británico Richard Rogers cuando dice: "... la participación, la educación y la innovación son las fuerzas motrices de una nueva sociedad sostenible...." . La ciudad de hoy debe ser un valor añadido a la vida de una persona y no un lugar de supervivencia.

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