Cosas que pasan

Ricardo Castillejo / Rcastillejo@grupojoly.com

Paseando por el Retiro

NO es necesario que a alguien le corra por las venas tu misma sangre para que llegues a considerarle parte de ti mismo. De hecho, a veces la familia comete traiciones contra sus propios miembros que, a otros supuestamente menos cercanos, jamás se le ocurrirían. Es la razón por la que hemos de sentirnos tan afortunados de contar con los amigos, fieles elegidos por voluntad propia que, rara vez, nos fallan.

Mi intuición, avisada por la conciencia, me llevó ayer a interesarme por Paco Valladares a quien, con el paso de los años, he ido tomando afecto sincero. Un hombre sencillo y generoso hospitalizado en el Gregorio Marañón de Madrid a mediados de enero por una dolencia que, tras las pruebas iniciales, era diagnosticada como leucemia.

Apenas ninguna noticia hemos tenido desde entonces pero la salud del actor parece haber respondido al tratamiento y, por fin, el pasado Jueves Santo fue dado de alta en el centro médico para, al menos de momento, permanecer en su casa de reposo. "En diez o quince días debo volver a hacerme una revisión pero me encuentro estupendamente", me confirma mientras da un paseo por El Retiro que, para evitar malinterpretaciones, matiza enseguida. "No estoy aquí como los abuelitos, ¿eh? Ando rápido una hora diaria para mantenerme en forma".

Con su sentido del humor intacto, a Paco le han permitido reemprender una vida normalizada, en la que puede comer lo que le apetezca y hacer casi lo que desee. Todo menos… besar en la boca. "Es por la bajada de defensas", me aclara emocionado ante el comportamiento de la gente. "La respuesta de mis paisanos de Pilas ha sido espectacular y también he recuperado contacto con personas que hacía mucho que no saludaba". Lo que antes les decía: No existe impedimento, temporal o espacial, que atente contra los cimientos de una sólida amistad.

Con tanto amor alrededor suyo, es lógico que las fuerzas le acompañen para pensar en una pronta reincorporación a esos escenarios de los teatros de España que tanto le echan de menos. Tranquilos. Hay Valladares para rato.

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