las dos orillas

José Joaquín León

Pasión por los eventos

DIVAGANDO por la Ciudad de la Gracia, luego llamada de las Personas, te quedas siempre confundido con las dualidades. Un Izquierdo al que ahora verían de derechas auspició la Cabalgata de los Reyes Magos, sin saber que Melchor, Gaspar y Baltasar terminarían como reyes vagos, en vez de jugar al tenis con alguna flamenca al sol de la Giralda, en la semana que se batió el récord del paro. Por Sevilla vamos entre lo montesinesco (de Montesinos), que es la nostalgia por el tiempo perdido y todo eso, y lo monteseirinesco (de Monteseirín), que es la nostalgia por el otro tiempo perdido y todo eso, lo que quedó, y es lo que hay. No me refiero ya al paro, sino a las setas o la Alameda.

En estas llegó Zoido y ganamos la Copa Davis. En Sevilla siempre se gana algo antes que nadie, sea lo que sea. Pues lo que gusta, en el fondo y en las formas, es tener protagonismo. Y criticar a los Reyes Magos todos los años, sea por esto o por lo otro, y a las tenistas flamencas. Por eso, es raro que no se les ocurriera a los de antes crear una empresa denominada Pasión por los Eventos, en vez de Sevilla Global. Cualquier tipo de evento, sea una Expo 92, dos copas Davis o lo que caiga, se verá realzado por el hecho de celebrarse en Sevilla. No ya porque es una ciudad talismán, como todo el mundo sabe incluso Griñán, sino porque se celebra en Sevilla, precisamente.

Esto es lo que no se entiende fuera y hay que explicarlo, especialmente este fin de semana, con tantos turistas. A Sevilla no le hacía falta la Copa Davis, es a la Copa Davis a la que le hacía falta Sevilla. En otras ciudades buscan los eventos para situarse en el mapa. Por ejemplo, si se celebra la final en Rawalpindi o en Dar es Salaam, la gente lo miraría, a ver si está por aquí o por allí. O si se celebra en Cazalla o en Constantina también, por si preguntan las sierras. Sin embargo, Sevilla se ve en el mapa, y viene todo el que quiere venir.

Por los puentes de la Constitución y la Inmaculada, siempre viene muchísima gente. No nos acordamos de un año para otro, pero cuando no había Copa Davis estaba la Avenida abarrotada de turistas. En estos días hay montones de actividades, y montones de besamanos, hasta bailarán los seises para la Inmaculada. Quiere decirse que diciembre no es como un domingo de agosto con 42 grados. Es una suerte para la Copa Davis que los hinchas puedan comprar figuritas de belenes junto a la Catedral o libros antiguos en la Plaza Nueva.

Conste en acta que soy decidido partidario de que Sevilla apueste por todo tipo de eventos. Que sea la ciudad de los eventos, además de la ciudad de la gracia, la ciudad de las personas y tantas ciudades en una. Pero como tú ninguna, ya se lo dijo aquel poeta a la Macarena, otro símbolo de Sevilla, además de la Copa Davis.

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