Las dos orillas

josé Joaquín / león /

Patrimonio oculto

TANTA es la importancia que se da a las cofradías en Sevilla que a veces parece que lo demás importa menos. Se notó cuando Begoña Gutiérrez se pasó de frenada, y luego los de Podemos tuvieron que rectificar, aunque ahora han desviado el debate a los palcos, que son muy de la casta. Pero se nota incluso en los mismísimos templos de la ciudad. Se han escrito ríos de tinta sobre Santa Catalina, como antaño sobre el Salvador, San Vicente o San Isidoro, porque hubo cofradías perjudicadas, no sólo por la importancia monumental de tales templos. Un ejemplo de esto es la antigua iglesia de San Luis de los Franceses.

En el top ten de los templos sevillanos de mayor interés artístico la que fuera iglesia del Noviciado de la Compañía de Jesús debería figurar sin ninguna duda. Sin embargo, ahí se ve lo que puede pasar cuando no hay cofradías por medio. San Luis ya ni siquiera es un templo. Pertenece a la Diputación Provincial (lo cual, en sí mismo, no deja de ser pintoresco). La Iglesia tampoco está interesada en recuperarla, ni mantener cultos en una zona llena de templos, en una calle que va de San Marcos a San Gil, pasando por Santa Marina, entre otros no lejanos. Tiempos hubo, y no tan remotos, en los que allí se celebraban misas, que se perdieron sin remedio.

Desde 2009 está cerrado, sin que nadie haya protestado mínimamente. San Luis de los Franceses es una de las obras fundamentales de la arquitectura barroca andaluza, que en cualquier ciudad sería monumento principal, pero no era sede de ninguna cofradía. Así que ha pasado casi desapercibido que la Diputación está invirtiendo unos cuatro millones de euros en la rehabilitación, para abrirlo como museo o algo parecido. Un proyecto realizado por el arquitecto Fernando Mendoza, que lo ha presentado al premio Europa Nostra.

Tras adjudicar las obras definitivas, se supone que en los próximos meses reabrirá. Ofrecerá una visita cultural que no sólo permitirá conocer la iglesia exterior, sino también la capilla doméstica, la sacristía y la cripta. Tesoros artísticos ocultos durante muchos años, ante la mayor indiferencia, por otra parte. Y volvemos a lo de antes. La Diputación, sin exceso de fanfarrias, abrirá otra vez San Luis, después de seis años de cierre. Con lo cual se demuestra que rehabilitar las mejores iglesias de Sevilla con dinero público no es tan imposible como parece cuando hay una cofradía dentro, por mucho que protesten.

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