La ciudad y los días

Carlos Colón

Patriotismo de charanga

Sin llevar zapatones, ni despertador en la muñeca, ni bombín rematado por una margarita, ni casacón grandote, ni roja nariz postiza, pero actuando como si las llevara, José Blanco salió a la pista del circo nacional para defender la necesidad y urgencia de la presencia de Zapatero en la cumbre del quince de noviembre. A pesar de que España "no forma parte" del G-20 -dijo- seguirá reclamando estar en la cumbre porque, como "octava potencia económica del mundo", tiene "mucho que decir y mucho que aportar a la respuesta global que hay que dar a esta situación de crisis financiera… Incluso tenemos que señalar el camino, porque no me parece que vayan a señalar el camino aquellos que son los máximos responsables de una economía sin regulación, sin normas".

El espectáculo de estulticia pelotillera y de mendicidad hidalga que el Gobierno y sus majorettes están dando va camino de igualar las cotas de patriotismo de charanga de la España del 98 (1898-2008: ¿110 años de persecución yanqui?) o de los patéticos desvaríos imperiales de pelucón y cartón piedra del Régimen; y hasta su obsesión por la conspiración judeo-masónica, ahora convertida en boicot universal urdido por los yanquis. Y es sabido que el patriotismo de charanga sirve para encubrir la megalomanía de los líderes y disimular sus torpezas.

Cada vez que a un político, o a la política de un Gobierno, le quieren dar una patada se la dan en el culo del país al que representa. Así son las cosas. Rosa Díez lo ha dicho con la claridad que la caracteriza: "El Gobierno no se ha ganado el crédito para que le llamen… No son Bush o Sarkozy quienes excluyen a España: es José Luis Rodríguez Zapatero quien nos ha expulsado del lugar en el que España merece estar". Añadiendo, cosa que ha debido herir en lo más hondo a José Blanco, que "nadie le echará de menos".

De momento Zapatero, como quien carece de otros recursos, se ha ido a los chinos. Y el aliento de los suyos -además del apoyo del alcalde de Lugo- no le falta: "Estoy convencida que España estará en todas las reuniones", dijo ayer María Teresa Fernández de la Vega con tono de José Luis Uribarri defendiendo a un participante español en Eurovisión.

Mientras tanto, en el mundo real, ONO anunciaba ayer el despido de 1.300 trabajadores, el paro atrapaba ya a 2.598.800 españoles, se constataba la primera destrucción de empleo en 14 años y las bolsas se despeñaban de Oriente a Occidente -desde Tokio a Nueva York, pasando por Madrid- según iba amaneciendo un viernes negro. Pero, ¿acaso le interesa a Zapatero el mundo real, empeñado como está en contradecirle?

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