Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

Payasetes

EL gran Fofito (lástima lo cruel que es el tiempo cuando te tritura) acaba de vestir de payaso a Buenafuente. Cuando a Andreu le dieron la patada en Antena 3 y se volvía para su casa acudía a La Sexta con ilusión porque era un detalle que estuviera dirigida por un payaso. Después de lo mucho que ha denunciado Fofito contra los Milikis, era un gesto hacia la integridad de nuestra memoria colectiva que el hijo de Fofó apareciera la otra noche en la cadena de Milikito. Buenafuente lamentó no haber tenido a mano el uniforme de los Aragón cuando visitó a Zapatero en la Moncloa. No sabe el noctívago que allí hubiera pasado desapercibido con la nariz roja entre tanta competencia.

TVE también sigue siendo aquel gran circo de los sábados. Allí siempre andan sobrados de tigres, payasos, malabaristas, escapistas y prestidigitadores. Al actual director general, Luis Fernández, que se siente iluminado desde que fue elegido por consenso (qué miedo como se repita el fenómeno en Andalucía), acaba de presentar su remodelación de los logotipos de la Casa. Los espectadores, que pagamos ésto, creíamos que lo que había que cambiar, y mejorar, era la programación y no la imagen corporativa. Es una demanda, vamos. A mí particularmente me dan tanto respeto, y buenos recuerdos, las cuadriculadas siglas de TVE que considero una blasfemia eliminar el logo que nos ha acompañado toda la vida (si no calculo mal, desde 1966). Qué poco vale el pasado para los que creen que el futuro empieza con ellos. Se cargan una imagen y, en pro de la rentabilidad, hasta la misma sede de Prado del Rey. Si querían ahorrar que no hubieran aprobado un petardo como el Díselo bailando, que han preferido dar de baja antes de emitirlo porque les daba vergüenza. Algo parecido no ocurría en TVE desde que en 1980 anularon al primer visionado la serie Viriato. Había una vez un circo.

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