Visto y oído

Antonio Sempere

Paz

POR asociación de ideas, apenas airearon en las noticias que el mundo gasta doscientas veces más en armas que en luchar contra el hambre, me acordé de Paz. No sólo de la paz universal que nunca llegará incrementando en un 45 % los gastos militares en una década, sino en la Paz Padilla de carne y hueso, a la que acababa de ver en Dutifri en compañía del ínclito Sardá. En Gibraltar, para ser más exactos, un lugar estratégico donde no faltaron bombardeos, arsenales ni trasiego de militares.

No sé si por desengrasar, pero fue muy terapéutico asistir a este extraño viaje. A la vuelta de la esquina para esta gaditana que lleva la gracia en las venas. En un momento hilarante, por surrealista, como si se tratase de un sketch para un programa de Los Morancos, los protagonistas comparecieron en la frontera del peñón. Con la secuencia bien ensayada. Paz Padilla, convertida en guardia civil con tricornio; Sardá, intentando entrar en la aduana desde Andalucía, y una policía British impidiéndole el paso. "Es very important. Este hombre es very important en España, chiquilla, no te puedes imaginar lo very important que es, así es que lo tienes que dejar pasar", explicaba Paz Padilla a su homónima. Y no tenías más remedio que reírte. Ni que decir tiene que Javier Sardá le siguió el juego todo lo que quiso y más. Qué tiempos cuando ambos moraban en la mesa de CM y él todavía no lucía ni una cana.

Después, cuando en espacios como La 2 Noticias nos contaban que el gasto en armamento ascendió el año pasado a 847.000 millones de euros, lo que supone un incremento del 45 % desde el 2006, se nos helaba la sonrisa. Por cierto, que Dutifri se emitió de madrugada, a la vez que Redes, con lo que queda demostrado que las políticas de planificación y las guerras de las cuotas de pantalla afectan por igual a cadenas pares que impares.

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