La esquina

josé / aguilar

Pedro, un gran candidato

POR fin lo dijo. Trabajito le ha costado a Susana Díaz asumir el liderazgo de Pedro Sánchez. Un año largo de frialdad y desencuentros por esto, por aquello y por lo de más allá, se trocó en una escueta frase. Un sustantivo y un adjetivo. "Un gran candidato", condensó la presidenta para referirse a su secretario general. Lo hizo jugando en casa, en Sevilla, como presidenta del Consejo Federal del PSOE reunido ayer, con todos los barones regionales socialistas, excepto el asturiano, que aún no ha sido refrendado.

"Vamos a las elecciones con un gran candidato, cuenta con un amplio apoyo y un partido unido y con las ideas muy claras", proclamó Susana, con palabras que a Pedro le habrán sabido a gloria. Tres días antes le había encomendado a su secretario de Organización, Juan Cornejo, el enunciado de una advertencia: nadie, ni dentro ni fuera del partido, le va a decir a la presidenta de la Junta de Andalucía cómo tiene que hacer su trabajo.

Ella misma había avisado personalmente de los límites que impone a la reforma de la Constitución, precisamente cuando Sánchez ha abrazado de nuevo esta bandera y ha creado el enésimo comité de sabios encargado de elaborar la propuesta reformadora. Los límites son la unidad de España y la igualdad de los españoles, vivan en el territorio en que vivan. ¿Acaso el candidato piensa en otra cosa? De hecho, el Consejo Federal de ayer ratificó la Declaración de Granada: unidad e igualdad entre todos los territorios, aun reconociendo singularidades y particularismos.

Quizás la admonición del socialismo andaluz trata de actuar preventivamente contra una tentación que espera al candidato Pedro a la vuelta de la esquina. Es la tentación de que, en la batahola del "todos contra el PP" que ya está sobre la mesa preelectoral, el PSOE termine, para acceder al poder, pagando a varios nacionalismos un peaje que le lleve a abdicar de ese compromiso granadino con una Constitución igualitarista y solidaria. Vamos, que con tal de llegar al gobierno Pedro Sánchez permita que esas singularidades y particularismos se traduzcan en discriminaciones territoriales, financiaciones diferenciadas y autonomías de diferentes nivel y velocidad.

A Susana le disgustó la facilidad con que Pedro impulsó los pactos municipales y autonómicos con Podemos. Le disgustaría más que sea el prólogo de otros pactos, tras las elecciones generales, que cuestionen la España constitucional unida e igualitaria.

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