las dos orillas

José Joaquín León

Pelotazos de Urdangarín

HASTA fecha reciente, que se supiera, Iñaki Urdangarín había dado sus principales pelotazos jugando a balonmano. Era un lateral estupendo, con una mano izquierda que parecía un látigo. Vamos, que un pelotazo de Urdangarín era gol casi seguro. ¡Adentro!, como decía Luis Miguel López en las retransmisiones de TVE. Y menos mal, porque si en vez de ir adentro te daba el pelotazo en la cara, o más abajo, te podías caer de espaldas con todo el equipo. Ahora los tiempos han cambiado. Ahora Iñaki ya ha sido prejuzgado por la opinión pública como un Cid del balonmano: pelotazos después de retirado.

Urdangarín fue una figura para los aficionados a ese deporte. Con el Barça lo ganaba todo. Tenía como entrenador a Valero Rivera, un gran amigo de Cruyff, que era como el Pep Guardiola del balonmano. La única diferencia es que al Madrid no le ganó nunca, pero porque el Madrid nunca ha tenido equipo de balonmano y eso que se ahorró Florentino para gastarlo en Cristiano y Kaká. Urdangarín jugó en el Barcelona durante 14 temporadas, desde antes de Laporta, y ganó ni se sabe cuantos títulos. Con la selección disputó tres Juegos Olímpicos, consiguiendo el bronce en Atlanta y Sidney, además de otra medalla en un Europeo. Se retiró en el año 2000, cuando ya era el balonmanista español más famoso de la historia, el único que entró a pelotazos en la Familia Real, pues era el marido de la infanta Cristina desde tres años antes.

Recuerdo lo que escribieron en los periódicos y dijeron algunos en la radio y la televisión, cuando la boda con doña Cristina en Barcelona. Unos decían que Urdangarín había dado un pelotazo casándose con la Infanta (por no decir un braguetazo, que suena peor), y otros que dónde se había visto que una infanta se casara con un balonmanista que sólo sabía dar pelotazos, en vez de emparejarse con un chaval que entendiera de moda y procediera de buena familia, como don Jaime de Marichalar. Se escriben y se dicen cosas que, pasado el tiempo, te ríes un montón.

Ahora lo importante es la presunción de inocencia. De momento, y mientras no se demuestre lo contrario, los únicos pelotazos que ha dado Iñaki Urdangarín en su vida los arreó jugando a balonmano. Ya se sabe que no era sólo un balonmanista ilustre, sino que además estudió Administración y Dirección de Empresas, carrera que después se ha puesto de moda. Y no era sólo un guaperas, pues lo nombraron consejero de Telefónica y presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de Latinoamérica de dicha compañía. O sea, que lo enviaron a EEUU con Obama. Ahora, además, la Casa Real lo ha retirado. Se queda fuera del partido. Es lo que pasa cuando se descontrolan los pelotazos y acabas en el banquillo.

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