Cuchillo sin filo

francisco Correal

Península

LA Eurocopa como metáfora. Hoy jugamos contra Italia y ayer lo hicimos contra nosotros mismos. "¡Cuídate, España, de tu propia España!". Lo escribía César Vallejo y son los versos que elige Camilo José Cela para cerrar San Camilo 1936, esa hipérbole de la España dividida y multiplicada. Hay cosas que ochenta años después no han cambiado respecto a lo que escribía el de Iria Flavia: "… el hombre es animal muy manso y resignado que aguanta los mayores oprobios y se dispara con las minucias".

A Cela le dieron el Nobel el mismo año que cayó el muro de Berlín y ahora los ingleses quieren reconstruir el muro de Adriano después del dineral que Europa se gastó en el túnel subacuático del canal de la Mancha, que, por cierto, ya lo intuye Cervantes en el episodio de la cueva de Montesinos y las lagunas de Ruidera.

En la jornada de hoy hay sesión continua. En un partido se enfrentan dos penínsulas, España e Italia, como en la final de la Eurocopa de 2012; en el otro, dos islas, Inglaterra contra Islandia. ¿No querían aislarse? ¡Pues toma isla! David Cameron soñaba con ser el Winston Churchill del siglo XXI y a punto ha estado de que los gibraltareños deshicieran el tratado de Utrecht para volver a la obediencia española. A Churchill le dieron el Nobel de Literatura y a Cameron de la Isla le van a dar el Nadal de la chapuza, porque el Sonrisa Vertical ya se lo han adjudicado a Pablo Iglesias.

Mañana se cumplen ocho años del gol de Fernando Torres a Alemania que nos dio la Eurocopa de 2008 después de casi medio siglo de vivir de las rentas del gol de Marcelino. El fútbol a veces es cortés y diplomático. Zapatero ganó una Eurocopa y Rajoy otra. Si España consigue deshacer la madeja podría ser la primera Eurocopa ganada por un Gobierno en funciones. Italia se mueve mejor en los desgobiernos que España.

Las penínsulas penden de un hilo, el famoso istmo de esas lecciones de geografía que imagino que ya no se imparten en ningún sitio. El istmo de España son los Pirineos, el muro natural que cruzaban los maquis y los voyeuristas del cine de Perpiñán. Italia, pasa de mí este cáliz. Menos mal que ya no juegan Julio Salinas ni Gianluca Pagliuca y Clemente es seleccionador de Libia.

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