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Jaime Rodríguez / Sacristán

Penitencia

PENITENCIA es una palabra con mucho contenido que engloba el dolor, el arrepentimiento voluntario y el sentimiento de culpa. Todo un mundo con hondos significados que lleva implícito decisiones personales, fruto de convicciones y de creencias, que al concretarse en cada persona puede variar notablemente. Y acercándonos a nuestra actualidad más inmediata cabe preguntarse cómo se vive y se aplica en Sevilla la penitencia en tiempo de cuaresma y en Semana Santa.

Centrándonos en la forma en que la penitencia se vive en Sevilla en cuaresma se me ocurre una primera observación: una persona que no conozca las complejas maneras de ser de los sevillanos y que se deje influir por una visión tópica dirá que lo penitencial no encaja en el sevillano por su superficialidad y su narcisismo. Una pobre visión que desconoce y olvida que en Sevilla la teología se hace práctica de una manera diferenciada y que lo penitencial está presente de una manera constante y peculiar. Basta con informarse sobre la historia secular de la Semana Santa para comprobar cómo la palabra penitencia la encontramos a cada. El acto de salir en procesión es una expresión pública de arrepentimiento y de penitencia que la Iglesia ha venido haciendo desde el siglo cuarto y que en algunos sitios como en Sevilla se mantiene como una manera de "purgar sus pecados" yendo una vez al año a pedir perdón a la Catedral. Y eso ocurre desde hace casi ocho siglos. Una forma popular de expresar sentimientos íntimos, un acto público que no excluye en absoluto la posibilidad de vivencias personales y el arrepentimiento que están en lo interior de lo interior de cada persona.

La palabra penitencia está tan presente en la Semana Santa de Sevilla, donde a las hermandades que salen en procesión se les llama de Penitencia, que son más de setenta y superiores en número a las hermandades de Gloria y a las Sacramentales.

Y en cuanto al término penitente, recordemos que es el nombre que recibe "el nazareno, el hermano de una cofradía, con túnica en señal de penitencia", algunos de ellos descalzos o portando cruces de madera sobre su hombro, en ocasiones durante muchas horas. Un hecho en el que es posible vislumbrar unos curiosos sentimientos de culpa con presencia de angustia y mecanismos de defensa intrapersonales muy complejos. Me he preguntado por la dinámica psicológica de estos penitentes, y no me atrevo a hacer una descripción simplificadora.

Las maneras concretas de vivir la penitencia en cuaresma y en Semana Santa han suscitado cierto debate. Algo que no debe extrañar dadas las innumerables facetas de unos hechos y acontecimientos de tanta amplitud, pero las posibles críticas no van dirigidas a la presencia o no del arrepentimiento personal porque cualquier opinión sobre cómo lo vive cada uno está fuera de lugar al afectar al ámbito privado y personal. Y en este sentido, hasta la propia Iglesia ha mantenido tradicionalmente una postura de respeto a las vivencias personales de arrepentimiento que están en lo más profundo de cada persona.

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