Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

Pepa

Me pregunta con impaciencia un lector cómo lo está haciendo Pepa Bueno en su pluriempleo matinal. Sólo hemos podido ver dos programas, pero con esa muestra ya tenemos la confirmación de que Pepa Bueno lo hará muy bien. Le da nivel al mediodía y le imprime ese empaque, entre el instinto periodístico y la sana curiosidad, que le otorga tanta credibilidad. Para Esta mañana Pepa quiere hace un programa vivo, pegado a la actualidad interesante, la que ofrece la prensa y la que transmite a esa hora la radio, para nada en la complacencia marujil que siempre ha florecido en esa franja. TVE necesita productos así para justificarse y que el contribuyente le perdone su rumbo errático.

El nuevo programa de La 1 tiene mucho de un España directo matinal, pero sin cocineros ni conexiones de estiramiento. Hay un aluvión de temas, con una duración no mayor de cinco minutos cada uno, que se digiere muy bien. Pepa se trae sobras del desayuno pero no están recalentadas. Este picoteo a las doce viene muy bien. Ayer aparecía por la mesa Antonio Banderas, relevando a un niño pitagorín que ha adiestrado de forma sabia a su ordenador mientras una psicóloga recomendaba a los mayores que se dejen de yo-yas… ("yo ya no…"), hablaban del tiempo, del tráfico, de Farruquito y hasta una aterrorizada novia al pie del altar informaba que la convidá a su boda sale a 130 euros por barba. Vaya compromiso.

Hay jóvenes reporteros, que tendrán que ir curtiéndose en la faena, y el acompañante de la presentadora, el hasta ahora radiofónico Javier Gallego, con su micrófono de pie a su vera, tiene que ir adaptándose al medio. Con varios fallos de conexiones, como es inevitable en un proyecto novato que se autoexige un ritmo incesante, a Esta mañana sólo le hace falta madurar. Será cuestión de poco tiempo.

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