cuchillo sin filo

Francisco Correal

Pepino's Devolution

PRETENDÍAN que el pepino primero de España fuera quinto de Alemania, pero la hipótesis había recorrido una pista falsa. La locomotora alemana quería seguir creciendo a base de dejar en la cuneta a los vagones de los trenes de segunda. Querían un Yuste para el pepino, con epitafio de Leonard Cohen, y han conseguido por fin que toda la clase política española, prietas las filas, se sume al Palomares hortofrutícula: todos comiendo pepinos para demostrar empíricamente las bondades de esta joya del Poniente.

En cuestión de días hemos pasado del Spanish Revolution al Pepino's Devolution. En la patria de Papini, Peppino di Capri representó en los años 60 a Italia en el festival de Eurovisión. Es lo único que funciona en Europa: habría que sustituir a Durao Barroso por Uribarri y nacionalizar a Georgie Dann para que nos represente en la próxima edición. Los indignados pequeño-burgueses han sido mediáticamente desplazados por los indignantes de la gran hamburguesa. Del contubernio de Múnich a la pifia de Hamburgo.

A las librerías ha llegado una obra del Nobel alemán Heinrich Boll titulada Retrato de grupo con señora. El título del autor de Opiniones de un payaso es un guiño a ese retrato coral de la tal Cornelia Prüfert-Storcks, la consejera del länder que le echó la culpa al pepino. Gabinete Caligari se la echaba al chachachá y los analistas de Izquierda Unida al capitalismo. Son días de gestos y desagravios. Opiniones de un pepino. Una emisora organiza un gazpacho dominical. Raúl González, estrella del Schalke 04, equipo de la población minera de Genselkirchen, debería regresar a Madrid no para jugar en el equipo del que salió, sino en el Leganés, conocido con el sobrenombre de equipo pepinero. Pepino es un pueblo de la provincia de Toledo próximo a Cebolla, donde juega el Torpedo 66.

La ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino -con tantos medios, peca de centrocampismo-, Rosa Aguilar, no gana para disgustos: en las mismas fechas en que ve desmoronarse el califato cordobés humillado en votos por el neófito Sandokán, se encuentra con este torpedo de la maledicencia germana. Europa es una entelequia, pura eurovisión. ¿Quién compensa a los agricultores almerienses, granadinos y malagueños? A quien madruga, Dios le ayuda y una alemana con nombre de nadadora de los tiempos de Honecker le quita el sueño. La perra del hortelano. ¿Quién los indemniza? ¿Cuántas fianzas de Francisco Correa, quince millones de pepinos, harían falta para compensarles de la infamia, de la metedura de pata, de la soberbia de la locomotora? Gürtel es Correa en alemán. La bacteria sospechosa sigue libre sin que ningún premio Nobel la capture.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios