TIEMPOS MODERNOS

Bernardo Díaz Nosty

Perder la chapela

DECEPCIONANTE descubrir que quienes han pregonado durante años los peligros que acechaban a la unidad sagrada de España o a la laica de los demócratas no sean capaces, a dos meses de unas elecciones, de mantener esa unidad dentro de casa. Si los resultados del 9 de marzo se van a jugar en el nivel de la abstención, esta semana los populares se han hundido bastante en las arenas movedizas donde se entierra la participación. El forcejeo Rajoy-Aguirre[Aznar] se ha producido porque el llamado a ser líder quería para su lista a Ruiz Gallardón. Y Rajoy ha perdido mucho más que Gallardón.

El siguiente paso de tuerca, si el PP no gana -en buena parte se deberá a la porfía del núcleo mal perdedor en 2004-, consistirá en descabalgar al candidato que el martes no resistió el pulso. Le recordarán que quería subir a la grupa al pérfido alcalde, a quien los puros de sangre -deficitaria siempre en glóbulos rojos- ya situaban en la quinta columna del PSOE. De momento, la amazona acaricia el lomo del caballo... La derecha podría retroceder a los tiempos de aquellas crisis interminables, jalonadas por sucesivos descalabros en las urnas, que precedieron a la aparición en escena del señor Aznar con sus alzas mediáticas. Probablemente, los socialistas no sólo han ganado ya las generales de 2008, sino también las de 2012. Incluso, el bastión de Madrid podría entrar en fase de recesión popular. El ciudadano de a pie, al que le han metido más de una vez la mano en la cartera o el voto en el sobre, no soporta ver a los políticos en paños menores, en esta especie de violencia doméstica poco edificante que va camino del desnudo integral.

Las procesiones con pancarta, movidas desde capillas ajenas a las instituciones del juego político, y esta ruptura de familia, en la que el criterio inveterado de la España rancia se impone a la moderna, ponen en franquía al señalado insistentemente como rival a batir. En el país de la alta velocidad ya no es fácil mover a la gente con autobuses, bocadillos y cinco duros por barba... Dentro de cuatro años, será más difícil aún arrastrar a las viejas carrozas, porque la mentalidad que se percibe entre los más jóvenes sitúa a éstos, afortunadamente para ellos y para un futuro sostenible del país, au-dessus de la mêlée. La confrontación y el oscurantismo no suelen alumbrar futuros estables, y la historia los contempla en paisajes políticos que parecen fuera de la lógica de los tiempos de Europa.

La exclusión de Ruiz Gallardón de las listas populares al Congreso por Madrid viene a decirnos que quienes tensaban en la derecha la cuerda de la polarización ponían la marca del rival en el lado amigo. Y es ahí, en la indecisión del pusilánime, donde los sokatiralaris pierden la chapela, aunque el contrario tenga las fuerzas justas y ponga a restar a José Blanco.

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