La ciudad y los días

carlos / colón

Perplejidad

NO me voy a poner en plan Supertramp -¿Crisis? ¿Qué crisis?- negando o relativizando los datos sobre la crisis y sus terribles efectos. Pero cuando los coloco junto a otros datos la cosa no cuadra. Las carreteras atascadas por miles de vehículos en los que viajaban aún más miles de ciudadanos que aprovechaban el puente para tomarse unas vacaciones. Los desplazamientos masivos por tierra, mar y aire para seguir a equipos de fútbol: 3.000 atléticos a Londres, 4.000 madridistas a Múnich, 6.000 sevillistas a Valencia… Y se calcula que muchísimos más miles de atléticos, madridistas y sevillistas a Lisboa y a Turín para las finales. Para el partido entre los dos equipos madrileños en Lisboa contarán con entrada segura oficial 34.000 aficionados, a los que hay que sumar los que se busquen la vida. Y según el Aeropuerto y las agencias más de 14.000 sevillanos viajarán a Turín en avión.

No cuadran con los apabullantes y dramáticos datos de la crisis tantos miles de desplazamientos para pasar el puente o viajar a Londres, Múnich, Valencia, Lisboa y Turín para ver un partido de fútbol cuya entrada, por cierto, es carísima siempre. ¿Quienes generaron atascos de 40 kilómetros el jueves o viajaron y viajarán para seguir a sus equipos pertenecen todos a la España no afectada por la crisis? ¿O acaso hemos regresado a los tiempos en los que los seguidores de este o de aquel maestro empeñaban las sábanas y los colchones para asistir a las corridas de toros? ¿Quizá tienen razón los economistas liberales que mantienen que los trágicos datos son ciertos, desde luego, pero los matizan o desdramatizan aludiendo a la economía sumergida?

Por otra parte las entradas más baratas para los recientes partidos de fútbol costaban entre 70 (Madrid-Bayern y Atlético-Chelsea) y 30 euros (Sevilla-Valencia). Y los estadios se llenaron, como se llenarán los de Lisboa y Turín. Los profesionales dicen que el precio de las entradas de cine es el principal factor del retraimiento del público. Cuando el día del espectador bajan los precios la asistencia crece un 65%. Pero la entrada más cara de cine cuesta menos de una cuarta parte que la entrada más barata de un partido. ¿Será que la poca asistencia a las salas tiene más que ver con la afición que con los precios?

Preguntas todas sin respuesta. O con muchas respuestas distintas que pueden ser a la vez ciertas y contradictorias. Quede aquí sólo el apunte de mi perplejidad.

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