Editorial

Pesimismo sobre el caso Marta

LA última decisión del instructor del caso de la desaparición y asesinato de la adolescente sevillana Marta del Castillo -la puesta en libertad del hermano del presunto asesino, Javier Delgado, a los tres meses de su detención e ingreso en prisión- ha venido a añadir pesimismo y desesperanza a la familia de la infortunada joven, así como a una opinión pública aún conmocionada por la horrible tragedia y sus circunstancias. Delgado fue presentado por la Policía como el presunto cerebro de la operación orquestada para hacer desaparecer el cuerpo de Marta en base a su edad e influencia en los otros inculpados, la declaración de uno de ellos y algunas conversaciones telefónicas intervenidas. Ahora, sin embargo, el juez le pone en libertad provisional al estimar que su participación en los hechos fue de menor entidad que la de los otros tres detenidos y que ya no existe riesgo de fuga ni de obstaculización de la Justicia. No obstante, persisten los indicios de criminalidad, por lo que su imputación en el caso continúa vigente. Medios jurídicos consideran que el supuesto encubrimiento de la actuación criminal de su hermano por parte del ahora liberado podría quedar impune en caso de juicio, aunque no así su encubrimiento a los otros dos implicados, con los que no mantiene relación de parentesco. Con todo, lo que vuelve a subrayar esta puesta en libertad es que la instrucción policial del caso Marta se está desmoronando. Es cierto que los principales sospechosos del crimen siguen en prisión, pero es legítimo dudar de la solidez de las pruebas puestas a disposición del juez, el cadáver no ha aparecido tras buscarse en los dos lugares en que los detenidos declararon sucesivamente haberlo arrojado y una sombra de indignación y rabia se ha proyectado sobre los ciudadanos, que contemplan con asombro cómo una pandilla de jovenzuelos sin instrucción parecen burlarse de todo el sistema de protección policial y judicial. Algo se ha estado haciendo mal cuando el crimen de aquella noche de enero continúa sin esclarecerse y una familia destrozada ve pasar el tiempo más dramático de sus vidas sin recibir la respuesta a la que tiene derecho.

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