El buen yantar

Juncal / Dirección: C/ Céfiro, Local 4.

El Pesquero

EN la tarjeta de visita pone, como dirección, "frente estación del AVE y bajos Hotel Occidental". Ésta es una de las claves del local, me resisto a llamarlo bar, del Pesquero.

Aquí el peligro no está en que vayan o no turistas. El peligro está en las comidas o convidadas de empresas en las que los comensales no miran la factura; tiran con pólvora ajena. El truco es sencillo: local frente al AVE, título de "cervecería y marisquería", un dibujo con un barquito, mucho acero y ¡hala! ý "a cobrar, sevillanosý a cobrarý".

Prepárense para la factura, pero antes: anestesia. La cerveza no está mal, tiene el cartel de "cerveza fresquita", y creo que la gente de Cruzcampo debería medir más a quién le dan ese título y no repartirla como churros.

A priori, tiene una buena carta: corvina, salmonetes, boqueroncitos, unos pésimos encurtidos que, de tanto lavarlos, saben ya a cloro, un buen morrillo de atún rojo, unas huevas correctas y en marisco se lo han creído. Me explico: no todo el mundo sabe tratar el marisco. No todo el que se autodenomina "marisquería" tiene el marchamo de la Real Orden del Tío de Canasto. En El Pesquero les queda mucho por aprender.

Las gambas no estaban mal, pero eran pequeñas, casi arroceras; eso sí, presentadas en una cajita muy mona, como las cajas de gambas antiguas, las de Los Corales o La Alicantina. Gambas muy monas, pero el continente supera al contenido y, sobre todo, por 13 gambas, 13 de la ganadería de gamba estrella y al precio de 18 euros, ¡¡¡3.000 pesetas!!!. La gamba sale casi a 200 pesetas. No son formas. Que me borren. Entiendo ahora lo de que la clave está en su localización. Todo el que paga pide el ticket y lo pasa a la empresa. Nadie mira la factura. Esta es la clave.

Punto y aparte es el tema del servicio. De lo peor que he visto últimamente. Los camareros de la barra, una vez que no te han colocado los langostinos o las cigalas, pasan del cliente. Tienes una sensación de que sobras, de que les molestas, de que si no estuvieras allí, ellos estarían más tranquilos. Y la penosa imagen del cocinero sacando la cabeza preguntando "¡¡ýquillo, estos tíos ¿no irán a pedir más? Que son las 10!!..."

Penoso y no es sensación de un día, vayan y pruébenloý si pueden pasar el tícket a la empresaý Si no, ahórrese por lo menos el disgusto.

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