La crónica económica

Rogelio / Velasco

Petróleo y economía en 2008

UNO de los rasgos que ha caracterizado a las economías occidentales durante el año que ahora acaba ha sido la sorprendente capacidad para absorber precios cada vez más elevados del barril de petróleo, sin que se hayan producido los efectos sobre los precios y la actividad que en el pasado condujeron a una situación de estancamiento con inflación. Recordemos que el coste del crudo se multiplicó por 10 entre 1973 y 1981, y que en las pasadas semanas el barril rozó los 100 dólares, equivalente en términos reales a aquél máximo histórico.

Dos motivos, uno de carácter permanente y otro transitorio, explican este comportamiento. El primero se debe al uso mucho más eficiente que el mundo occidental realiza hoy del oro negro. El consumo de energía proveniente de petróleo en relación al PIB se ha reducido en más de un 50 por ciento en los países occidentales durante los últimos 30 años. Esa mayor eficiencia está permitiendo a las empresas reducir los costes por unidad de producto, de manera que no se traslada a los consumidores la mayor factura que pagan. Además, las importaciones asiáticas están abaratando gran cantidad de bienes. El segundo se debe a causas transitorias. Desde el establecimiento del euro, el dólar se ha depreciado un 50 por ciento en relación a la moneda europea. El pago en dólares en los mercados internacionales de las compras de crudo, nos está resultando muy barato a los europeos.

El primer motivo va a continuar operando, aunque a ritmos cada vez más débiles, porque existen barreras tecnológicas que son infranqueables e impiden una rápida sustitución de petróleo por otras fuentes de energía. El segundo es claramente transitorio: un euro no va a equivaler a un dólar y medio toda la vida. El enorme déficit por cuenta corriente y los persistentes menores tipos de interés al otro lado del Atlántico explican el actual tipo de cambio, pero ni una cosa ni otra durarán siempre. Cuando se produzcan los ajustes, pagaremos más caros los dólares y el petróleo.

Pero existen motivos más profundos -tanto por el lado de la oferta como por el de la demanda- por los que pagaremos una factura energética más elevada. China e India están demandando petróleo a un ritmo endiablado. Los elevados ritmos de crecimiento y la utilización de tecnologías anticuadas en ambos casos requieren el uso de grandes cantidades de energía provenientes del petróleo. Inevitablemente, la demanda mundial va a seguir creciendo a un ritmo superior al de la oferta. Pero es que por el lado de ésta, tampoco se descubren grandes nuevos yacimientos. En conjunto, si el consumo se mantiene constante, tendremos petróleo hasta 2050. Pero ésta no es una previsión realista. De hecho, si China y otros gigantes continúan aumentando el consumo, se prevé una seria crisis de abastecimiento para 2015.

Construir edificios más eficientes, ampliar el parque de coches que utilizan otras fuentes de energía, aumentar la oferta doméstica de energías alternativas, etcý se van ir convirtiendo no sólo en las únicas opciones para proteger el planeta, sino en las únicas para mantener nuestros niveles de bienestar. Y mientras tanto, prepárese para pagar más cara la gasolina este año que ya llama a la puerta.

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