PASA LA VIDA

Pidan cita con los isótopos

FUKUSHIMA mon amour. Ya tenemos a los emperadores de Japón a la misma altura de los ciudadanos, aunque sea la del suelo, base de sus ritos. Y ya llegan a Sevilla los primeros isótopos de escapes radioactivos procedentes de los reactores nucleares diseñados hace medio siglo, que no soportaron el tsunami por construirse demasiado cerca del mar. La soberbia humana sólo entiende de humildad cuando la naturaleza le gana el pulso a la tecnología... y a los deseos de enriquecerse a largo plazo por el camino más corto, fiando a la providencia que el riesgo rehuido pase de largo.

La oportuna sofisticación de los sistemas de medición computa tanto una cantidad infinitesimal de clembuterol en el organismo de Alberto Contador, con la que no tendría ayuda extra ni para una pedalada en las rampas del Angliru, como la migración de los isótopos de Fukushima en cantidades irrelevantes para alterar nuestra salud. Mucho menos que otras radiaciones y campos electromagnéticos a las que nos sometemos por activa o por pasiva, como las radiografías, los ordenadores, los televisores o los microondas. Ahora que salta a la palestra el término isótopo como animal de compañía, les aconsejo que descubran su uso con fines muy positivos: la prevención, entre otras enfermedades, de tumores, alteraciones del metabolismo, afecciones cardiacas o degeneraciones neurológicas.

En Sevilla hay centros de medicina avanzada donde hacerse un chequeo molecular con la tomografía por emisión de positrones, PET en el lenguaje coloquial. El Centro Nacional de Aceleradores de Partículas, con sede en Cartuja, tiene entre sus clientes a dichos equipos médicos, les producen isótopos de vida corta y contrastada eficacia para realizar esas pruebas. Es más rumboso gastarse el dinero en otras facetas y exclamar el ¡a vivir que son dos días! Pero quienes han hecho uso de esos radiofármacos para certificar su buen estado de salud, o descubrir en fase muy incipiente un proceso que, atajado de raíz, no deviene en mal cancerígeno, tienen muchos más motivos para ser felices y optimistas.

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