Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Piedras en el zapato

ZAPATERO se ha llevado varios chinos en los zapatos, de sus paseos por Doñana durante la Semana Santa. Es la penitencia del ganador. El Partido de los Socialistas Catalanes (PSC-PSOE) presiona tras las elecciones. Quiere ministerios de peso. Pretenden que Magdalena Álvarez salga de Fomento y, ya que están, se piden esa cartera, que quedaría libre. En virtud del artículo 210 del Estatut, quieren que el nuevo sistema de financiación catalán se decida entre los gobiernos nacional y autonómico. Y advierten que sus diputados en el Congreso harán lo que se decida en Cataluña. Chaves, que se sepa, no se ha movido de casa en las vacaciones y, por tanto, no debería tener piedras en los zapatos. Pero las tiene.

El domingo en La Vanguardia, el consejero de Economía, Antoni Castells, recordaba que para cumplir el Estatut, antes del 9 de agosto, Gobierno y Generalitat tienen que acordar un sistema de financiación para Cataluña, en negociación bilateral. El lunes, Manuel Chaves, presidente de los socialistas españoles y de todos los andaluces, sean o no socialistas, ha dicho al Comité Director del PSOE andaluz que las nuevas finanzas autonómicas deben negociarse de manera multilateral y no se pueden hacer en función de las balanzas fiscales.

El consejero Castells no dice cuánto quiere sacar del nuevo pacto financiero con el Estado, pero se conocen las pretensiones del tripartito de Maragall cuando empezó hace cuatro años la negociación del nuevo Estatut con dos premisas: nación y financiación. Entonces, el Govern inventarió en 20.000 millones de euros su déficit fiscal con España, es decir, la diferencia entre su contribución y los retornos. Y se propuso rebajar esa cantidad en 6.000 millones; un billón de pesetas. Sería una especie de cheque catalán; desmesurado, si se compara con el famoso cheque británico que Margaret Thatcher arrancó a sus socios comunitarios en 1984, y que en sus primeros veinte años de vigencia supuso una media de 3.200 millones de euros anuales. Si se reduce la contribución catalana, a Andalucía le iba a costar un pico.

Al PSOE andaluz no le gustan estas pretensiones, pero hoy por hoy pesa más Montilla que Chaves en el microcosmos socialista español. Por una sencilla regla de tres. La ventaja del PSOE sobre el PP en Cataluña y Andalucía era la misma en 2004, 15 diputados. Ahora los socialistas catalanes la han subido a 17, mientras que los andaluces la han reducido a 11. Me temo que Chaves llega un poco tarde a este balón. Los catalanes tienen tomada la posición. Es lo que pasa cuando uno hurta el debate andaluz, solapando sistemáticamente las elecciones regionales, hasta hacer desaparecer del mapa los intereses de Andalucía. Y no se puede decir que en el pecado lleva la penitencia. Si sale mal la negociación, la factura la paga toda a Andalucía, a escote.

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