La ventana

Luis Carlos Peris

Pinceladas sentimentales de un gran día

COMOQUIERA que el cielo dijo sí, el domingo fue el gran día que se espera todo el año y, para variar, resulta que el primer nazareno que vi en el mediodía más luminoso que pueda darse fue uno de la Hiniesta. Algún año en que nos distrajimos en el horario fue uno de la Estrella camino del Puente, pero esta vez fue uno blanco y azul de la cofradía de San Julián. Y qué ilusión hace cada año, por muchos que vayan pasando, ver el primer nazareno. Y luego, la cita tácita de cada año en el Salvador, que tiene tela la carga de ilusión que conlleva ver a la grey infantil haciendo juego con ese Zaqueo por el que no pasan los años. Ya habíamos visto a la del Porvenir adentrarse por la fronda del viejo jardín de los Montpensier, más la Cena por Gerona, y la Hiniesta por el Mercado de la Feria, y más tarde la anual disyuntiva, ¿el Puente o la Alameda? Pero tiempo hubo para todo, qué delicia de Domingo de Ramos.

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