Visto y oído

Francisco Andrés Gallardo

Pisados

EN las mañanas de García Campoy en Cuatro han instalado a los guiñoles (los de Sogecable siempre sufren guiñoldependencia) como contraveneno. Los hijos del látex se van a convertir junto a Los Simpson en imprescindibles antes de la hora de morder. Con el panorama de los etarras matando y a la postre dividiendo, las tertulias de mañana y mediodía se han calentado en esta semana, con la manifestación en la frente, y en esas estábamos cuando un recién salido, nunca mejor dicho, de la casa de Gran Hermano, el tal Fleky de los calzoncillos parlantes, se ha metido en un lío con un maletín repleto de coca. Ahí estaba el asunto en primer plano de los dimes y diretes, junto a Madeleine o con el futuro de Rodrigo Rato. Todo vale para alimentar las locomotoras de las chácharas, como la de Ana Rosa, recién estirada (su charleta política, se entiende).

El interesante Espejo público de Susanna Griso se marchaba ayer a la calle a preguntar cuestiones de cultura general a los anónimos peatones madrileños. El resultado fue una suculenta antología del disparate, con Zurich como capital de Alemania o con los 138 días que dura un año-luz. Pero los mismos encuestados seguro que hubieran acertado cuál es el nombre de la novieta del hijo de la Pantoja o qué jugador evita convocar Luis Aragonés pese a la obcecación de la prensa deportiva de Madrid. A fin de cuentas esos dos datos son básicos en la cultura general. La de barra de café y pandilleo nocturno. Lo que no sale en televisión no es que no exista, es que no sirve.

El matinal de Antena 3 quería comprobar si los adultos españoles sabían más que nuestros niños de Primaria, que además están a la cola del mundo occidental tal como ha calificado el informe Pisa. Si cada país tiene la televisión que se merece, sólo hay que echar una ojeada al informe para constatar lo que tenemos.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios