las dos orillas

José Joaquín León

Pizarro, otro que se va

SIEMPRE es sorprendente que un cargo público dimita en este país. Más aún en Andalucía. Y todavía más insólito que quien presente la dimisión sea Luis Pizarro, que lleva en la política activa desde los años de la Transición. Fue concejal del Ayuntamiento de Cádiz en las primeras elecciones democráticas de 1979, con Carlos Díaz. Y a partir de ahí ha seguido dedicado a la política. En estos últimos tiempos, como consejero de Gobernación y Justicia, pero durante una década y media como el hombre que controlaba el PSOE de Andalucía, al servicio de su líder Manuel Chaves. Con ello se entiende que quien ha dimitido no es un militante del PSOE cualquiera, y que muy mal deben estar las cosas.

Luis Pizarro es un político con bastante mérito. Es un hombre hecho a sí mismo, que ha aprendido incluso a ser institucional, después de pasarse un montón de años dando leña en su partido. El motivo de su dimisión le honra, pues se dice que se va porque hoy se cargan a Gabriel Almagro como delegado de la Junta de Andalucía en la provincia de Cádiz. Que se carguen a Almagro me parece muy mal, fatal, horroroso, pues además de delegado de la Junta era el socialista más capillita de la provincia de Cádiz, donde no abundan. Además es inteligente, pero no creo que lo quiten por eso. Quizá porque es de Alcalá de los Gazules, como Luis Pizarro, como el fallecido Alfonso Perales, como Bibiana y su padre Paco Aído y como un montón de socialistas conocidos, pues ese pueblo ha dado muchos. Por el contrario, Benalup, que está cerca de Alcalá, sólo ha dado famoso a Paco González Cabaña. Pero él solo le ha dado más quebraderos de cabeza al presidente Griñán que el PSOE de siete provincias juntas.

Siempre se ha hablado del grupo de Alcalá. Antes era como un elogio, como un pedrigrí socialista. Pero desde que los del PSOE están que ya no saben si son del PSOE, como no se entiende nada, ni entre ellos siquiera, ser de Alcalá de los Gazules parece que es un inconveniente. Me temo que hemos entrado en el tiempo de la caza y captura del grupo de Alcalá. Ya no se oyen esas leyendas de que Felipe González y Manolo Chaves paraban mucho por allí. Todo eso pasa factura ahora, con las encuestas.

La imagen que está dando el PSOE en estas postrimerías es como de clavarse ellos mismos el puñal para ahorrar trabajo al enemigo. Con Pizarro se cumple la norma no escrita de que un consejero de Justicia (que se la incluyeron en el último paquete con Gobernación) no dura ni media legislatura. Igualito que los cargos del Bicentenario, que no llega ninguno a 2012. Le sustituye como consejero de temporada Paco Menacho, otro que va a estar poco tiempo. ¿Y qué hará Pizarro? No creo que se quede tranquilo en su casa.

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