Crónica personal

Pilar Cernuda

Plan antiguo

TRES políticos que ya no cumplen los cincuenta, tres políticos que saben muy bien qué significó la Transición, que pertenecen al "plan antiguo", han demostrado estos días que hay que poner en valor la madurez y la experiencia.

José Bono ha logrado en su primer día de presidente del Congreso que incluso el líder de la oposición le dedicara extraoficialmente frases de elogio. Rajoy contaba a los periodistas que se sintió cómodo en el debate de investidura con un presidente que ha dado instrucciones de que no se enciendan los "semáforos" que marcan el tiempo en que se está en uso de la palabra, un presidente que no dijo ni una sola vez al ocupante de la tribuna de oradores que fuera abreviando por falta de tiempo, y que incluso estaba dispuesto a conceder un nuevo turno de réplica a Rajoy en su cara a cara con Zapatero. El debate de investidura fue cómodo para todos los dirigentes de la oposición, sin premuras y sin apreturas, pudieron intervenir sin agobios y sin presiones. No se sabe qué deparará el destino, nadie puede adivinar si Bono será o no un buen presidente, pero ha empezado con buen pie porque en su larga carrera política ha aprendido que los debates se enriquecen con generosidad en los tiempos.

Rosa Díez, otra veterana de la política, ha estado impecable en su primer discurso en el Congreso. Coherente con los principios que defiende su partido, didáctica, constructiva, acertada en el tono, explicando sus objetivos con el lenguaje de la calle, el lenguaje de verdad. Dijo algo que infinidad de españoles piensan y que pocos políticos se atreven a decir, cuando pidió "mas autonomía para el Gobierno de la nación". Lo habitual es que las autonomías presentencada vez más exigencias, así que es importante que alguien que no esté clasificado en el espectro del centro derecha defienda con verbo enérgico a un Estado que se está quedando sin competencias y sin autoridad.

Otra Rosa que lleva muchos años en primera línea política ha dado estos días una lección de coherencia, Rosa Aguilar. La alcaldesa de Córdoba estuvo tentada en algún momento de intervenir en las cuestiones internas de Izquierda Unida, hasta que se dio cuenta de que era imposible hacer nada constructivo en lo que a todas luces se ha convertido en una jaula de grillos. Hace mucho tiempo que se distanció del PCE y además no ha querido participar apenas en las reuniones de Izquierda Unida aunque pertenece a sus órganos de dirección. Ahora ha reconocido que había votado a una senadora del PSOE que le inspiraba más confianza que los candidatos de IU: va con la verdad por delante, no acepta componendas.

Los partidos buscan caras jóvenes y hacen alarde de "renovación", sin darse cuenta de que casi siempre la madurez es un valor añadido.

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