LAS EMPINADAS CUESTAS

Amparo Rubiales

Plan estratégico para la igualdad

EL Gobierno del presidente Griñán ha aprobado, en cumplimiento del Estatuto de Autonomía y de la Ley para la Promoción de la Igualdad de Género, el I Plan estratégico para la igualdad de mujeres y hombres en Andalucía, sin que haya tenido el eco mediático que se merecía; sólo algún comentario negativo: es un gasto excesivo, dicen, para estos momentos de crisis; no es justo, no son "cosas" de mujeres. La fortuna de tener esta columna me permite decir algo más.

Se trata de un documento importante, que contiene un diagnóstico significativo de la situación actual de las andaluzas que, pese a lo mucho avanzado, mantienen una tasa de actividad 22 puntos por debajo de la de los hombres; el 80% de éstos cursan carreras técnicas, frente al 20% de las mujeres, mientras que las cifras se invierten en la dedicación a las tareas del hogar, el 80% de las mujeres con empleo se ocupan de ellas, frente al 20% de los hombres. Revelador, sin duda.

Es un plan concebido como un instrumento estratégico para lograr la igualdad efectiva, que tanto está costando; es de carácter transversal, porque afecta a toda la acción del Gobierno andaluz, con un análisis impecable en muchas cosas, por ejemplo cuando señala que hay que reorganizar la estructura social a fin de que las personas puedan compatibilizar sus tiempos para atender a todas sus responsabilidades, para que la conciliación permita hacer compatible familia, y tiempo libre para ambos sexos, para lo cual tendremos que plantearnos muchas cosas, por ejemplo, la modificación del tiempo de trabajo, cambiar horarios y muchos hábitos no modificados, pese a tanta innovación y nuevas tecnologías como tenemos.

Se recogen ocho líneas de actuación, para integrar la perspectiva de género, entre otras cosas, en la educación, la salud, el bienestar social y el empleo, con 36 objetivos que incluyen 316 medidas a desarrollar en los próximos cuatro años (2010-2013), que son los de la vigencia del plan y con un presupuesto de 2.978.546.527 de euros, que no está mal en estos momentos.

En este plan se parte de un principio importante: considerar que la igualdad no es un asunto que pretenda beneficiar exclusivamente a las mujeres, sino un requisito irrenunciable para la construcción de un modelo social igualitario que apueste por la sostenibilidad social y la mejora de la calidad de vida, sin que, por razones de justicia y de eficiencia económica, se pueda prescindir de la capacidad y el conocimiento de las mujeres, que diversas entre sí, como los hombres, no son por ello desiguales.

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