MEDIAS VERDADES

Alejandro V. Garcia

Pliego de cordel

ES imposible recorrer la ampulosa relación de víctimas de la estafa del brocker Bernard L. Madoff sin tener la impresión de estar leyendo una fábula de Navidad, una alegoría inventada con el propósito de confortar a los humildes y a los desgraciados. Las penurias de los ricos siempre han tenido esa perversa virtud. Todo es hiperbólico. Primero la cantidad estafada, 50.000 millones, y después los nombres y los títulos de los engañados, que parecen miembros de la misma mitología que la Cerillera de Andersen o el Príncipe Desnudo: Liliane Bettencourt, heredera del imperio cosmético L'Oréal; el economista Thierry Magon de la Villehuchet, encontrado muerto en la bañera con las muñecas cortadas como Marat; el premio Nobel Elie Wiesel; Fred Wilpon, dueño de los Mets, el equipo de béisbol de Nueva York. ¡Con decir que el nombre de la poderosa empresaria Alicia Koplowitz es el único que le da cierta verosimilitud al suceso! No ayuda tampoco la denominación de la estafa. Piramidal suena a hospital y a remedio antiguo para las lombrices.

El fraude de Madoff se podría recitar como un pliego de cordel en las colas del paro: "Ésta es la terrible lista / de los malvados capitalistas". O "de gallo a a capones / los ricos epulones".

Y los espectadores, a llorar por los ricos y a seguir de pobres.

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