Postdata

Rafael Padilla

Plorar, chorar, negar egin

SUPONGO que conocerán el último hallazgo de los socialistas andaluces en la búsqueda de soluciones que garanticen el derecho al trabajo de las generaciones venideras. Nada de estrategias inteligentes y decididas que optimicen las muchas posibilidades de nuestro pueblo y le hagan ver que el futuro esta aquí y le pertenece. La panacea, la propuesta genial que sanará nuestros males, es otra y acaba de ser incorporada al programa electoral del PSOE de Andalucía: la Junta -reza la novedosa enmienda aprobada- promoverá "la enseñanza, en las Escuelas Oficiales de Idiomas, de las lenguas españolas oficiales [ý] con el objetivo de facilitar a aquellos andaluces y andaluzas que lo requieran, su movilidad laboral". Se trata, como aclara la secretaria de Educación de la ejecutiva regional socialista, Cinta Castillo, de "abrir puertas" al empleo, de hacer menos ingrato -esto lo afirmo yo- el trago inevitable e inevitado de la emigración.

Se descubre a los auténticos beneficiarios de la iniciativa por el regocijo con el que ha sido recibida entre los nacionalistas. Carmen Chacón agradece la defensa que, con aquélla, se hace de Cataluña. El BNG manifiesta su entusiasmo. CiU, por boca de Duran y Lleida, destaca que la misma reportará a los andaluces -¡manda huevos!- "cultura y riqueza". Joan Ridao, candidato de ERC, tenaz en su cruzada expansionista, declara que "es un ejemplo a seguir"

Precisamente por eso, no extraña la crítica unánime que semejante medida ha provocado en las restantes fuerzas políticas andaluzas. Claro que el saber no estorba. Pero no parece sensato, en pleno debate sobre la igualdad real de los españoles, que aceptemos tan mansamente la discriminación que sufren los andaluces en otros territorios del Estado. Lleva razón Arenas cuando la califica de "barbaridad" y percibe síntomas de entreguismo en la cúpula socialista. Como también la lleva Diego Valderas, coordinador de IU-CA, al observar que la emigración no puede ser una alternativa querida para resolver los problemas económicos de Andalucía. O Julián Álvarez, secretario general del PA, al considerar a Chaves "el mejor amigo de Cataluña".

Verdades como puños que se resumen en una: tras dieciocho años de presidencia, Chaves ha arrojado la toalla. No habiendo sido capaz de construir una Andalucía pujante, consciente y orgullosa de su fuerza, desembarazada de las tutelas que la mantienen dormida, protagonista de su Historia y preparada para asumir los retos que llegan, ya sólo se le ocurre el viejo remedio de la maleta, del desarraigo y del exilio. Para llorar. Para plorar, chorar, negar egin o como quiera que se diga en las diversas lenguas del refugio, triste, hostil y resignado, al que nos empuja y anima.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios