la ciudad y los días

Carlos Colón

Polémica rancia, lugar inapropiado

FRENTE a quienes se empeñan en que sólo hay dos Españas, y por extensión dos Sevillas, afirmo que afortunadamente hay muchas más. Si quieren podemos agrupar todas las que no son ni la una ni la otra en esa tercera España que fue masacrada en los años 30 por quienes -comunistas, anarquistas, falangistas, militares de espadón o monárquicos integristas-, además de masacrarse entre sí, se llevaron por delante a los demócratas que no estaban dispuestos a sacrificar la libertad en el altar de la dictadura del proletariado, en el de la dictadura nazi-fascista o en el de la dictadura militar cuartelera que al final triunfó.

Hay muchas más Sevillas que las que están cerrilmente a favor o cerrilmente en contra de la ubicación pública de la estatua de Juan Pablo II. En ambos casos el motivo es el mismo: que se trata de un Papa. Para los unos se trata de una intolerable invasión católica de un lugar público. Para los otros se trata de una intolerable imposición laicista que pretende excluir a los católicos del espacio público.

Que se erija una estatua a un Papa no es una novedad. Ya existen en Sevilla unas cuantas, y además dedicadas al primero de entre ellos, desde hace siglos. En la Puerta del Perdón tienen ustedes a San Pedro con las llaves y sobre la puerta de la parroquia de su nombre lo pueden ver sentado en su cátedra revestido de los atributos pontificios. ¿Van a pedir también las organizaciones laicistas que sean retiradas para que no contaminen el espacio público? ¿Y junto a ellas habrán de retirarse también las dedicadas a Santa Ángela, San Juan Bosco, la Sentaíta o la Purísima? Estas cuestiones fueron objeto de controversia y conflicto en los años 30. Recuérdese que la Inmaculada de la plaza del Triunfo fue apedreada el 14 de abril de 1931, que en agosto de 1934 le pusieron una bomba (y no como respuesta a la sanjurjada, sino cuatro días antes) y que el grupo socialista pidió en el Ayuntamiento su demolición. ¿Seguimos empeñados 80 años después en los mismos errores?

No estoy ni a favor ni en contra de la colocación de la estatua de Juan Pablo II en un lugar público. La escultura no me parece afortunada, pero las hay peores y nadie protestó. El lugar anunciado para su ubicación, la plaza de la Virgen de los Reyes, me parece totalmente inapropiado por razones estéticas; pero monumentos peores se han colocado en esta ciudad durante el anterior mandato (a los ceramistas de Triana, a la duquesa de Alba o a los poetas del 27) y nadie protestó. Parece evidente que las actuales protestas no obedecen a cuestiones estéticas, sino a prejuicios rancios.

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