La ciudad y los días

Carlos Colón

Polémica victoriana

SIGO la polémica sobre la instalación de cámaras de seguridad mientras leo El asesinato de Road Hill, de Kate Summerscale. Y hallo sorprendentes similitudes entre la Inglaterra de 1860 y la Sevilla de 2008. "Después del debate interno en el seno de IU -ha dicho Rodrigo Torrijos- optamos por la libertad dentro del binomio clásico en el que ésta supone una merma frente a la seguridad". ¿Y esto qué tiene que ver con el crimen cuya investigación reconstruye El asesinato de Road Hill? Mucho, porque el fondo de la polémica es el mismo. El crimen fue investigado por el inspector Jack Wicher, admirado por Dickens y Wilkie Collins, quienes se inspiraron en él para crear los investigadores de Casa desolada y La piedra lunar. Wicher pertenecía a la primera promoción de inspectores que tuvo Scotland Yard, cuya aparición originó una polémica sobre seguridad y libertad parecida a la de las cámaras de seguridad. ¿Por qué? Eran los primeros policías que vestían de paisano, prescindiendo del uniforme azul que usaban desde la creación de la policía metropolitana londinense en 1829. Para ser más eficaces -por menos reconocibles- en la persecución de los criminales, el Ministerio del Interior había autorizado en 1842 la creación de un cuerpo de inspectores de policía de paisano que pronto fascinó a la opinión pública, la prensa y los escritores.

Pero no todo fue entusiasmo. También se interpretó la novedad como un atentado contra libertad que convertía a los policías en espías, como alertaba un editorial de The Times en 1845, y sus modernos métodos detectivescos como una agresión a la inviolabilidad de lo doméstico. Con ocasión del caso de Road Hill y su investigación por el inspector Wicher, quien lógicamente registró la casa en la que se cometió el crimen, protestaba The Morning Post en 1860: "La inviolabilidad de un hogar inglés (…) desafía a cualquier persona de jerarquía inferior al ministro del Interior, e incluso él solo puede violar la tradicional seguridad del hogar en circunstancias extremas y bajo la perspectiva de una reparación parlamentaria… Con esta seguridad podemos irnos a dormir y dejar nuestros hogares durante el día, sabiendo que un vecindario entero, sino es que todo el país, se alzaría ante cualquier intento de violar lo que tantas tradiciones y tan larga costumbre han convertido en sagrado". Se llamaba "violación" al registro del escenario del crimen efectuado por un inspector de policía enviado por el Ministerio del Interior.

Siglo y medio después se dice que vigilar electrónicamente espacios públicos lesiona la libertad y la intimidad.

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