Desde el fénix

José Ramón Del Río

Policía

LO que hoy se llama Policía Nacional durante los años del franquismo se llamó Policía Armada. Por el color de su uniforme se les llamaba los grises y en Cádiz, los cachuchos, porque como este pescado de color rojizo, llevaban una raya roja en su pantalón. Antes de llamarse Policía Armada, en la segunda República, se les llamó Guardia de Asalto y en tiempos de Fernando VII, ahora tan de actualidad por el bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812, Policía General del Reino. Esta policía, bajo cualquiera de esas denominaciones, tenía estatuto militar y dependía del Gobierno de la nación. Por el contrario, la Policía Local, los Guardias Urbanos, no tenían la consideración de militares y dependían del Ayuntamiento de su respectiva localidad. Por estos precedentes, que yo creía subsistentes, me llamó mucho la atención que el sindicato UGT denuncie que la Policía Local de Vejer de la Frontera preste servicios sin armas de fuego por falta de recursos.

El policía local, el guardia o el Keu -en el decir de los pilletes de mi infancia- que muchos tenemos en la memoria, vestía sahariana y pantalón blanco (azul en invierno), se tocaba del salacoff que los ingleses trajeron de sus colonias y no llevaba más armas que la porra y el pito. Su presencia era continua en nuestras ciudades y pueblos. Hoy en el vestuario de la Policía Local, de la moda inglesa se ha pasado a la americana, y visten deportivamente, con un uniforme parecido al que llevaban en la serie televisiva Los hombres de Harrelson. Como hoy les veo poco, no había reparado en que parte de su uniforme era la pistola.

Siempre se ha dicho que la Policía Local es una policía de proximidad. Así ocurre en Gran Bretaña, donde no hay más policías que los bobbys (y los agentes del servicio secreto, colegas del 007), que no llevan armas y que saludan por su nombre a los vecinos del barrio, ayudando a cruzar la calle a las ancianas y a los perros, interrumpiendo el tráfico. Hoy todas las policías locales de nuestros municipios andaluces se rigen por las mismas normas dictadas por la Junta, uniformando el vestuario, y la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, modificando la de Régimen Local, las considera instituto armado. No tengo nada en contra de que el Ayuntamiento del bellísimo pueblo de Vejer satisfaga las aspiraciones sindicales de su Policía Local, pero me pregunto para qué necesitan pistolas. ¿Se producen tiroteos en sus calles por atracos o ajustes de cuentas? ¿Funciona allí alguna mafia pistolera? Amigo Antonio Morillo, tantos años alcalde del pueblo y colaborador de Diario de Cádiz, ¿me puedes sacar de la duda?

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