la otra tele

Hyde /

Ponga un muerto en su serie

EN televisión hay una serie de trucos que nunca fallan si de lo que se trata es de sacudir a la audiencia, de dar un golpe de efecto o de resetear la trama. Pero ninguno como poner un cadáver encima de la mesa. Matar uno de los personajes principales es una jugada peligrosa, tan efectiva como arriesgada. Por un lado recuerda al espectador que, como en la vida, nadie está seguro. Por otro ofrece la posibilidad de eliminar a algún personaje que resulte cansino. Y también puede ser la mejor salida narrativa para dar puerta a un actor o actriz pelmazo o que cuente con una oferta suculenta para irse a al competencia o al cine.

"Habrá pedido mucho dinero para la próxima temporada", es la frase habitual de sofá cuando nos matan a un personaje. No hay mejor puñetazo a las emociones del espectador que obligarle a pasar el proceso del duelo. Puede que odiara a tal o cual personaje, pero ver sufrir a sus favoritos por su muerte casi siempre humedece los ojos. Y constituye una gran ocasión para interpretaciones candidatas a los Emmy.

Hay series que fueron eliminando a sus protagonistas de forma selectiva, elegante, brutal, fascinante. ¿Quién no recuerda, en Los Soprano, a Silvio sacando del coche a Adriana en el bosque? Otras alcanzaron su culmen ahogando a algún personaje relativamente odioso, por mucho que luego viéramos que aportaba equilibrio al grupo. El "Not Penny's boat" de Perdidos, aquella imagen de la palma de Charlie, fue de lo mejorcito. Y visto el desaguisado posterior, ojalá hubiera acabado por allí cerca. En las últimas semanas, e intentaremos no espoilear demasiado, ha habido varias muertes sonadas. En The Walking Dead, cuyo último episodio fue de una intensidad emocional inédita en la serie, casi no tienen piedad. Al fin y al cabo, de eso se trata, de que todos somos muertos vivientes, descompuestos o no.

Y luego está Downton Abbey, el gran éxito de la televisión británica. Cuando corría el riesgo de convertirse en un folletín más, ¡zas, en toda la boca! ¡Bazinga!, que diría Sheldon Cooper. Preparen los pañuelos quienes estén esperando su emisión, próximamente, en Antena 3. El pasado domingo se despedía -aunque en Navidad habrá otro especial- en el Reino Unido la tercera temporada, con grandes cifras de audiencia y con el público estadounidense, entregado, esperando a su estreno en enero. La excepcional Maggie Smith (foto) sigue siendo la piedra angular del show, con una variedad de registros que justifica todos los Emmy del mundo. La vieja condesa puede hacer reír y llorar como nadie.

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