Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Prado del Rey

MIENTRAS la televisión pública catalana se dedica al sosegado mensaje de disparar contra el Rey, la nacional se pone manos a la obra para lavar con agua, jabón y paño la imagen de la hasta hace poco institución mejor valorada por los españoles. Algunos tildan de Nodo el programa Audiencia abierta frente a algunos que han hablado del "tono desenfadado" del happening de los tiros contra don Juan Carlos que TV3 nunca debió financiar y espacio que aún se empeña en emitir. La España asimétrica.

Hacer sorna del Rey sigue pareciendo un ejercicio de fresca insolencia, sobre todo cuando se cuestiona su coste y se olvida todo su valor; mientras que defender el papel y el servicio de la Casa Real llega a antojarse retrógrado. Audiencia abierta, un noble empeño que podría haber existido mucho antes , es un espacio institucional plano y frío aunque la conductora, Ángeles Bravo, se planteara el desafío de servir un contenido "austero, ameno y con rigor". Misión complicada para un tocho de resignado cumplimiento.

Para el estreno del sábado pasado en La 1 sobraban portadas sobre el Rey y el Príncipe de Asturias, como el día de la Banderita, la Fiesta Nacional (con Cataluña en el horizonte y la explicación de todos los recortes efectuados al desfile) o el adelgazamiento de protocolo de las infantas. Se aprovechó esta primera media hora para recordar los títulos históricos que reúne el Rey y, tirando del archivo, rememorar sus logros en la Transición, además de resaltar su contacto "fluido y permanente" con los poderes ejecutivo y legislativo. Por allí pasaron Suárez, Carrillo, Fraga, Felipe González… Y Bono. De paso advirtieron que la monarquía británica es más cara y entrometida. Una catequesis que se hubiera solucionado mejor en su momento en los centros de enseñanza y que se habría ahorrado TVE sin tantas meteduras de pata .

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