La ventana

Luis Carlos Peris

Pragmática contra el vandalismo imperante

Tiempo atrás púsose de moda fastidiar al comerciante mediante el diamante que raya el cristal de su escaparate, pero no cabe duda de que el desaprensivo que hace daño por el mero hecho de hacerlo aun sin la obtención de recompensa alguna sabe aggiornarse y del rayón ha pasado de un plumazo al grafiti. Pero no un grafiti cualquiera de esos asquerosos que emborrona fachadas, escaparates, demás parientes y afectos, no. Ahora lo más de lo más es que en vez de pintura se use un ácido de lo más corrosivo para el que la recuperación es una misión mucho más que complicada. Se une esto a cómo los angelitos éstos que hacen daño de manera desprendida, sin pedir nada a cambio, destrozan fuentes, piletas o simples contenedores de basura. Si ayer criticábamos aquellas pragmáticas reales para perseguir a ciertas etnias, ahora no estaría mal promulgar una con la que combatir al vandalismo imperante.

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