las dos orillas

José Joaquín León

Precampaña maldita

AL final resultará que Chaves tenía razón en lo de las elecciones andaluzas. Siendo, como soy, ferviente partidario de que nunca jamás coincidan con las elecciones generales, pues tienen de por sí un ámbito diferente, parece que las del 25-M están gafadas. Para empezar, las convoca Griñán en un día que es de pregones y besamanos, en esta su tierra de María Santísima. Al menos tuvo el detalle de no ponerlas el Domingo de Ramos o el de Resurrección, siempre hay alguna posibilidad peor. Mas lo grande de este asunto es que se han empeñado en enturbiar todo. Tenemos una precampaña maldita, que no es precisamente una oda a la participación del votante.

Las elecciones fueron convocadas por Griñán en la fecha que mejor le convenía. Intentó, por todos los medios, que no coincidieran con las del 20-N; un día que nos sonaba demasiado a luto, a mes de los difuntos, a muerte del dictador, a Rubalcaba... El candidato lo quiso convencer para la coincidencia, pero no. Fue la primera afrenta para Alfredo. Y la segunda ha sido el tonteo con Carme Chacón, cuando el congreso en Sevilla. Se suponía que lo organizaron para respaldar a Griñán, para dar una imagen de unidad ante lo que se les venía encima en Andalucía, su último reducto. Y ahí siguen, respaldando a Griñán, a más no poder, como se ha visto con la candidatura antigriñanista de Cádiz y el último numerito de Viera y los otros en Sevilla. Siempre Sevilla en todos los fregados, la única provincia andaluza donde el PSOE ganó en las urnas del 20-N.

El haraquiri continúa, y a Javier Arenas le basta con sentarse a verlo. Entre los eres, un congreso así, la lista gaditana y la dimisión sevillana, ¿para qué más? Lo han debido ver tan fácil que el Gobierno empieza a tomar medidas impopulares, lo contrario que se espera de un Partido Popular. Lo propio del PP sería tomar medidas populares, como bajarnos los impuestos y cosas así. Por el contrario, se nos ponen los vellos de punta si oímos que va a subir el paro (¿todavía más?), y que para mejorar la economía no basta con despedir más barato, sino que además debería fluir el crédito de los bancos y aumentar el consumo (siendo raro que un parado aumente el consumo e imposible que trinque un crédito). Como escribe Houellebecq en El mapa y el territorio, la economía "no sólo no era una ciencia, sino que no era un arte, en definitiva no era prácticamente nada en absoluto".

Al menos nos quedará el consuelo de tener una huelga general, que es un factor de animación. Si la convocan al final de la campaña de las elecciones andaluzas, se le verá el plumero a los sindicatos. Por una vez, fue una pena que no coincidieran las elecciones en el mes de los difuntos. Nos hubiéramos ahorrado casi todo esto.

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