Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La Premier toma la lejana Moscú

Chelsea y United, aun con una ínfima cantidad de ingleses en sus filas, muestran la supremacía de su Liga

ÚLTIMA gran fiesta del fútbol de clubes. Es en Moscú y allí estallará en la cerrada noche moscovita la Premier League. A la hora de la verdad, Terry, Lampard, Cole, Rooney, Scholes, Ferdinand, sobran dedos de las dos manos para enumerar el número de ingleses que van a protagonizar esta explosión de la Premier, pero la aldea global es la aldea global, en el fútbol tanto como en cualquier otro apartado y no olvidemos que en los cinco títulos del Sevilla no hubo un solo gol de un español en sus finales. La cosa es así, pero nadie podrá poner en duda que la Premier nos ha pasado y que su matrícula es lo único que alcanzamos a ver.

El lujoso Luzhniki será el escenario para esta gran fiesta del fútbol con Chelsea en un rincón y Manchester United en el otro. En él se sentirá como pez en el agua Roman Abramovich, que será quien más juegue de local, algo así como si ese equipo que él ha ido formando a golpe de talonario jugase en el patio de su casa, de la de Abramovich, no la del Chelsea. Será un pleito en el que colisionarán de frente la contundencia de Drogba y el ingenio vertiginoso de Cristiano Ronaldo, la manija con llegada de Lampard y la verticalidad explosiva de Rooney, la jerarquía de Terry con la efectividad de Ferdinand, la sobriedad del holandés Van der Sart con los reflejos del checo Cech.

Son dos tropas de mercenarios que golean por dinero, como todo el mundo, pero se trata de dos legiones extranjeras para librar una batalla en terreno neutral, en una zona de nadie si no fuese por el brazo tan alargado del único que juega a favor de querencia, el susodicho dueño del Chelsea. Es un partido que merecía haberse jugado en Wembley. Es más, parece una forma de atropellar la razón llevarse a dos equipos ingleses tan lejos, pero así estaba escrito y ya se sabe que no es costumbre la rectificación por el mandarinato futbolístico, quizá porque rectificar sea cosa atribuible sólo a sabios. Sea como sea, fiesta grande en Moscú, no va más, se juega.

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