crónica personal

Pilar Cernuda

Preocupado, pero optimista

EL diputado de UPN Carlos Salvador ha declarado tras reunirse con el Rey en la ronda de consultas con los portavoces parlamentarios, que ha visto a don Juan Carlos "preocupado, pero optimista".

Así estamos todos. Más que preocupados, angustiados por la situación que atraviesa el país; pero sin que se pueda calificar como optimista el estado de ánimo con el que encaramos el futuro inmediato, es evidente que tras las elecciones del 20 de noviembre existen razones sólidas para pensar que las cosas pueden a mejorar. La sola desaparición de la escena de Rodríguez Zapatero ya es un dato importante a tener en cuenta aunque da pena decirlo de alguien que se va dentro de unos días, ya que no es decente hacer leña del árbol caído; pero es un hecho indudable que el todavía presidente era un lastre porque pocos confiaban en su capacidad de gestionar con eficacia. Se ha pasado los últimos tres años culpabilizando a la crisis económica internacional de la dramática situación por la que atraviesa España, y aun siendo cierto que esa crisis ha tenido repercusión en nuestro país, lo es también que otros jefes de gobierno han logrado sortearla con más éxito.

Tiene motivos sobrados el Rey para la preocupación. La crisis es el principal, los españoles atraviesan la etapa más dura de la democracia y la enfrentan además con el desánimo que provoca el desempleo masivo, que sólo trae miseria, depresión y que la propia estimación esté por los suelos. Pero no es el único problema: el Rey, además de ser sensible al sufrimiento ciudadano, sufre su propio calvario, con el desprestigio que provoca a la Corona la actuación de su yerno, una actuación con una fuerte repercusión a la convivencia familiar.

Como ocurre al iniciar una nueva legislatura, aparece la mejor cara del Rey en su ronda de consultas negociadoras. Aparece el don Juan Carlos que sabe sortear con intuición y la frase oportuna las situaciones aparentemente más delicadas, que escucha con respeto opiniones que en algunos casos son adversas a la institución que representa, el Rey que más que escuchar los puntos de vista de su interlocutor respecto al candidato que ha ganado las elecciones le tantea sobre toda clase de asunto políticos para saber cómo respira el Parlamento a través de los distintos portavoces. Hay quien siente cierta inquietud por el encuentro que mantendrá hoy el Rey con el representante de Amaiur; tranquilos, en peores guerras ha batallado, no es la primera vez que tiene enfrente a alguien que desprecia a España aunque se aprovecha de España, de sus leyes y de su Constitución, para defender sin cortapisas sus principios y para vivir a costa de sus presupuestos.

Está preocupado porque España está como está, mal, y porque los españoles viven mucho peor que hace media docena de años.

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