Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Presos dobles

Asimple vista, los terroristas siempre ganan. Quieren aterrorizar a la población, hacer propaganda de su causa. Y consiguen su propósito; nos atemorizan y hablamos de ellos. El joven nigeriano Aldulmutallab, que tiene cara de ingenuo, ha provocado que se movilice un ejército de policías y agentes de seguridad en los aeropuertos de todo el mundo por el cinturón de explosivos que intentó hacer estallar en un vuelo a Detroit. Se ha declarado inocente, lo que significa que no es un ingenuo; intenta un arreglo con las autoridades americanas, a cambio de información sobre sus cómplices. Los presos de ETA tienen más difícil dejarlo. Siempre pierden. Son prisioneros dobles; del Estado y de la banda, que no les deja acogerse a beneficios penitenciarios. La dirección etarra acaba de expulsar de la organización a cinco de sus presos, por aceptar trabajar en un economato carcelario o salir unos días de permiso. Y este es el trato pacífico: a Yoyes la asesinaron en 1986 delante de su hijo de tres años por dejar la militancia.

La banda terrorista vasca anda asfixiada por el cerco legal y policial internacional. Y tocada por la sentencia de Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que en junio dictaminó que la disolución de Batasuna por parte del Gobierno español no sólo era legal, sino también una necesidad social imperiosa. El entorno de ETA esperaba un apoyo a sus chicos que ocupaban puestos en las instituciones y se encontraron con una condena en toda regla. Así que los jefes etarras no saben cómo meter en cintura a los cuarenta disidentes que tienen entre rejas. Aunque a veces lo consiguen. Otegi escribió una carta a un preso de la banda en la que decía que quien se resiste a dejar la violencia o no está en sus cabales o trabaja para el enemigo. Pero tras las presiones recibidas, ha desmentido que escribiera semejante cosa.

Se ha informado que hay 750 etarras en las prisiones de España y Francia. Son cien más que hace dos años. Entonces, de los 486 presos en cárceles españolas, 114 estaban en Andalucía, muy repartidos entre las cárceles de El Puerto, Albolote, Almería, Huelva, Jaén, Algeciras, Córdoba y Málaga. La cifra no para de crecer, el sábado cogieron a cuatro más en Francia y Portugal. Y el ministro del Interior ha aprovechado para mandarles un recadito: que cuando vayan a un zulo o por carretera la Policía o la Guardia Civil les estará esperando, y así hasta que esto acabe.

Es un consuelo. Aunque el terrorista siempre gane en el corto plazo: la selección de Togo se ha retirado de la Copa África de fútbol después de que el autobús que la transportaba a Angola fuera atacado por una guerrilla separatista, que mató a tres miembros de la expedición. Los criminales han conseguido poner el enclave de Cabinda en el mapa y estarán encantados los muy canallas.

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