La tribuna

Rafael Rodriguez Prieto

Primarias USA y 'Open House'

Cuando en Estados Unidos alguien quiere apoyar a su candidato favorito en las primarias (es decir, en el proceso de elección entre varios precandidatos a presidente de este país por un determinado partido) puede hacer varias cosas: donar dinero, cooperar en la campaña repartiendo folletos o convencer a su vecino de las virtudes de su político. Pero una de las formas más interesantes y divertidas es organizar un Open House. ¿Qué significa esto? Que una persona abrirá su casa al público interesado en conocer las propuestas de un precandidato a la Presidencia. En EEUU no puede haber un acto social que se precie sin comida de por medio. Incluso en la Universidad es de lo más normal asistir a conferencias o clases en donde se alternan los brownies o los rollos de pollo y verdura con el ordenador y las notas, lo que provoca en los visitantes europeos cierta desazón.

Pero volviendo a las primarias y al Open House, el dueño o dueña de la casa compra comida y prepara su hogar para el evento. La gente que llega contribuye con más alimentos y se organiza una pequeña cena informal. Cuando se ha terminado, dos o tres personas que pertenecen al equipo del candidato explican a la concurrencia la necesidad no sólo de votar al candidato, sino de comprometerse en la campaña. Uno de los compromisos puede ser ir al Estado vecino donde se vayan a celebrar primero las votaciones y explicar a la gente de un barrio que estén registrados como demócratas/republicanos (dependiendo del caso) o independientes, la necesidad de elegir a este candidato y no a otro (en EEUU los simpatizantes de un partido se registran como votantes del mismo. Eso no les obliga a votar a ese partido, pero sí les incluye en la lista de domicilios a visitar cuando se está en campaña de primarias). El puerta a puerta es muy popular en este país e implica un contacto cara a cara entre el partidario de un precandidato y un vecino simpatizante del partido que se trate. Las organizaciones de base para apoyar a un candidato son un ejemplo de participación cívica.

Me ha sorprendido muy gratamente la organización que apoya al candidato Barack Obama en Massachussets. Obama es uno de los precandidatos demócratas a representar a su partido en la carrera por la presidencia de EEUU. La más famosa es Hilary Clinton, esposa de Bill. Más lejos en la intención de voto está Edwards, que fue candidato a la vicepresidencia en la derrotada intentona de Kerry hace cuatro años. Los sondeos, muy famosos en este país, han dado ventaja siempre a Clinton. No obstante, estas encuestas son muy imperfectas y no incluyen en su muestreo los teléfonos móviles. En los últimas semanas Obama está creciendo; principalmente comienza a ser más conocido y a beneficiarse de una organización muy bien engrasada. A la espera de lo que suceda a comienzos de enero con las primeras votaciones primarias (pues las votaciones no son al mismo tiempo y cada Estado programa la suya), lo considero un candidato solvente y con posibilidades, a pesar que la mayoría de los medios europeos otorguen ese lugar a Clinton.

En el lado republicano, la cosa se complica aún más. Los candidatos principales, o al menos con más protagonismo en los debates y en los medios, son Giuliani (ex alcalde de Nueva York), Mitt Romney (ex gobernador de Massachussets y mormón) y John McCain (senador por Arizona). También se presenta un actor, Fred Thompson, aunque quizá haya comenzado la carrera demasiado tarde. En este lado, la contienda va a ser muy reñida y es difícil pronosticar algo. Mitt Romney, un político capaz de cambiar de opinión de una hora para otra con el fin de ajustarse a las encuestas de opinión, parte con un relativa ventaja. Su problema, o al menos el que los medios han puesto sobre la palestra: su adscripción religiosa. Giuliani puede tener cierto tirón. Su fama de duro en Nueva York y las miles de fotos tras el 11-S pueden ayudarle.

Existe una tercera posibilidad que viene apuntada por algunos medios casi desde el comienzo. Hace unos días fue el Wall Street Journal el que publicaba una página de opinión en la que se afirmaba que el alcalde actual de Nueva York, Michael Bloomberg, podría presentar su candidatura como independiente (Bloomberg comenzó como demócrata, más tarde fue republicano y ahora es independiente). El artículo apuntaba que la decisión dependería de qué candidatos fueran los finalmente designados por los partidos clásicos. De todas formas, la mayoría de las personas con las que hablo no creen que se vaya a presentar.

A la espera de las primeras votaciones, los precandidatos perfilan sus estrategias. Los temas: la guerra, la inexistencia de una cobertura médica universal como en Europa y la recesión económica. En otra ocasión hablaremos de eso. Ahora me marcho a un Open House para cenar copiosamente y evitar los menos cinco bajo cero de Boston.

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