La tribuna

Rafael Rodriguez Prieto

Primarias y 'puerta a puerta'

LA aseguradora y su interminable burocracia mataron a mi hermana. El tratamiento que debía recibir de inmediato comenzó con un retraso de tres meses. Tener seguro médico no es una garantía de que todo vaya a ir bien. El próximo presidente debe arreglarlo". Estas palabras son de Caroline Barret, una simpatizante demócrata que abre la puerta de su casa para escuchar las propuestas de uno de los precandidatos de su partido a la presidencia de EEUU. La petición del voto puerta a puerta es una costumbre muy arraigada en este país. Es la manera en la que los voluntarios de un candidato pueden convencer directamente a sus convecinos. Se trata de una magnífica oportunidad para estimular el diálogo ciudadano en torno a los problemas y necesidades de la ciudadanía. Es una práctica muy interesante para el extranjero, acostumbrado a que llamen a su puerta para venderle cualquier cacharro inservible, en el mejor de los casos, o el cobrador del frac, en el menos amable.

Todo comienza a primera hora de la mañana alrededor de unas cuantas cajas de donuts y varios termos de café. En este país la comida nunca puede faltar. El lugar elegido puede ser la sede del equipo del candidato o un pequeño parque junto al vecindario escogido. Los voluntarios se presentan y comentan brevemente la razón que les ha llevado a estar allí. Posteriormente, los coordinadores dan algunas instrucciones en torno a cómo presentarse y comportarse con las personas que van a abrir las puertas de sus casas. Hay que tratar de ser educados y dejar que el sufrido contribuyente exprese sus preocupaciones y opiniones sobre la marcha del país, al tiempo que se le muestran las soluciones contempladas por el precandidato en su programa electoral. Que alguien te abra la puerta y seguidamente evacuar un discurso programático no está bien visto.

"La salud, la guerra, la economía". Estas son las tres grandes cuestiones que se repiten cuando se pregunta a los electores en el porche de sus casas. "Tengo dos primos en Iraq y me gustaría que regresaran. No sé qué pretende el presidente", afirma resuelto Michael Morales. En algunas de las casas que se visitan hay banderas estadounidenses y fotos de los marines que sirven en Iraq. "Los demócratas apoyamos también a nuestras tropas y somos tan patriotas como el que más, pero permítame decirle ¿a qué nos ha llevado esta guerra llena de mentiras y negocios sucios como Black Water?" (John O'Hara, vecino de Boston, se refiere a una empresa de seguridad que ha obtenido contratos millonarios de la Administración Bush en Iraq).

Al final de la jornada las parejas de voluntarios regresan al punto de partida con los panfletos sobrantes y la ilusión de haber convencido a más de un indeciso. La última parte consiste en remitir cartas a las personas con las que se ha hablado agradeciéndoles su atención y tiempo. Ya se sabe: time is money (el tiempo es dinero).

Esta campaña será ajustada y todos lo saben. Por ello el contacto humano casa por casa será más importante que nunca. Los primeros resultados así lo atestiguan. En Iowa la victoria de Obama sorprendió a algunos. No obstante, si se conoce la magnífica organización de voluntarios que respalda a Barack Obama y su dilatada experiencia en los movimientos sociales de Chicago, no parece tan extraño. En cualquier caso, su derrota en New Hampshire, por un margen muy estrecho, presagia que la batalla será dura tanto para él como para Hillary. Ni Hillary estaba enterrada en Iowa, ni Obama ha perdido su empuje.

En el lado republicano renace John McCain tras la sorpresa dada en Iowa por el candidato, apadrinado por la derecha religiosa, Mike Huckabee. McCain parece un valor seguro para enfrentarse a un demócrata como Obama. McCain ha mantenido posiciones críticas con la Administración Bush y pudo haber sido el elegido en 2000 de no ser por los manejos turbios del estratega de Bush, Karl Rove. De todas maneras, no se puede descartar a Romney o a Giuliani por dos razones: tienen los bolsillos llenos y van a apostar muy fuerte en el Supermartes (día decisivo en el que varios Estados celebran primarias para elegir candidatos).

Es previsible que la campaña se recrudezca en ambos lados a partir de ahora. Comenzará a utilizarse con asiduidad la palabra presidenciable para referirse a si un candidato tiene posibilidades reales en la contienda final. Kerry era presidenciable hace cuatro años y todo el mundo sabe cómo terminó la cosa. Por si esto fuera poco, no sería raro que pronto comiencen a sacarse trapos sucios de los rivales usando los medios de comunicación afines. Si estas informaciones son veraces o no parece ser lo menos importante, especialmente si se publican en blogs o en medios caracterizados por su carencia de honestidad e integridad. Son muchos los periodistas que alzan su voz para denunciar esta corrupción, aunque, desgraciadamente, con nulo éxito. Pero de esto hablaremos en otro momento.

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