Las dos orillas

José Joaquín León

Procesiones laicas

EL laicismo es una enfermedad que se cura con las bullas. Zapatero cree que ser progre consiste en mosquear a ciertos sectores católicos: ahora te amenazo con la asignación tributaria, ahora convierto la Educación para la Ciudadanía en una nueva religión laica, ahora te amplío el aborto por si lo quiere tu prima, ahora te reviso el Concordato, y ahora no me da la gana de prometer mis cargos delante de un crucifijo. Y mientras tanto despiden a trabajadores, sube la inflación, baja la capacidad de consumo, y a un mogollón de españoles no les llega para pagar las hipotecas. Todo muy progresista, como se comprende con facilidad.

A mí no me preocupa que Zapatero prometa sus cosas delante de la Biblia, o que lo haga delante de un busto de Karl Marx, con una estampa de Indalecio Prieto, o besando una foto de su esposa Sonsoles; que prometa como más le apetezca, para qué le vamos a quitar ese gusto. Pero Rouco Varela y otros purpurados le entran al trapo, y así él se nos presenta como el líder de la progresía que no se puede aguantar. Y remata la faena equiparando a todas las religiones, como si aquí fueran iguales los católicos y los jainistas; esto es como si comparamos al PSOE, que es un pedazo de partido, con el Partido Antitaurino, que son cuatro que odian a José Tomás.

Bueno, pues el laicismo de los congresos federales se le curaría a Zapatero no con diatribas en la Cope, sino invitándolo a Sevilla para ver a la Macarena la mañana del Viernes Santo. Hay que ponerlo debajo del arco, un sitio donde estaría mejor que contemplando a los linces en Doñana, que hay otros días más bonitos para verlos que en Semana Santa, con lo que te pierdes. Y el alcalde Monteseirín que se vaya con él y se lo explique:

"Soy el alcalde de Sevilla y salgo en una cofradía de una ermita junto a la Puerta de Córdoba. Soy el alcalde de Sevilla y aquí ganamos nosotros, aunque diga Zoido que él sacó más votos. Y de todos éstos y éstas que ves ahora, ¡oh Zapatero!, que son vecinos y vecinas de los barrios del Norte, más de la mitad nos han votado, pero también son macarenos y macarenas, tío, y no te has enterado. Y los de más allá del río son trianeros y trianeras, y de los polínganos y las polínganas, y ahí también arrasamos".

¿Crearán procesiones laicas para que el alcalde Monteseirín se distraiga el día del Corpus y la mañanita de la Virgen de los Reyes? El Gran Hermano Laicista no ha experimentado el placer de pasear con una vara dorada, y se le nota. Al menos que le pida consejo de cofradías a su presidente del PSOE, Manuel Chaves, que se bajaba con el vicepresidente Griñán para ver al Cristo de los Estudiantes cuando pasaba junto a su casa, el palacio de San Telmo, ese antiguo seminario que la Junta le compró a la Iglesia.

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