BREIKIN NIUS

Ignacio Gago /

Públicas, privadas y viceversa

MODESTAMENTE: soy un defensor de la televisión pública. Entre una pública y una privada apuesto por la primera. Eso sí, ejerzo de chaquetero cuando me dan a elegir entre públicas con pérdidas millonarias y privadas que no le cuestan un euro a mis impuestos. Defender a capa y espada a TVE o a las autonómicas no significa darles un cheque en blanco o aplaudir todo lo que hacen como si de un congreso a la búlgara se tratase. Si Sanitas no está obligada por ley a construir hospitales públicos o los colegios de curas a pagar los sueldos de los profesores de los institutos, no acabo de comprender la norma que impone a las cadenas privadas y las telecos a financiar la televisión pública. La UE, más temprano que tarde, pondrá orden en este sinsentido. Como ilógico sigue siendo que las privadas deban dedicar el 5% de sus ingresos a producciones de cine español-europeo. ¿A santo de qué han de tener que poner su dinero desde hace 13 años para un cine subvencionado por casi todas las administraciones del Estado? Ya puestos en temas de parné: ¿Alquien sabe explicar la razón por la que el presidente de RTVE o el de cualquier autonómica cobra mucho más que Rajoy o un ministro? Lo normal es que un directivo de una empresa privada se lo piense dos veces -y tres- antes de aceptar una propuesta del sector público porque su nómina pierde tronío. En la televisión que pagamos a escote los contribuyentes, ya lo ve, esto no pasa.

Lo que vale para una pública no ha de calcarse para una privada. Y viceversa. Lo del horario de protección para los menores, por ejemplo, tiene su razón de ser para canales públicos. Para el resto de operadores, libertad con el Código Penal como límite. Los adolescentes y pre-adolescentes tienen a su alcance en internet, a todas horas, contenidos que dejan a la tropa deslenguada de Jorge Javier en Telecinco a la altura de las hermanas ursulinas. Nunca he visto en televisión agresiones o vejaciones de menores cometidas sobre otros compañeros. En internet, sin embargo, menú libre y gratis con estos ingredientes que dan para echar el día y la noche.

Resulta curioso comprobar, de otra parte, cómo caben en un taxi los altos directivos de públicas que tras su cese han saltado a cargos similares de cadenas privadas. Al volante del taxi iría Andoni Ortuzar, capo en la vasca EiTB durante una década para luego dirigir… el PNV de Vizcaya. Salga o no salga una nueva ley sobre televisión esta legislatura, sería conveniente que aplicara, audiovisualmente hablando, aquello de "elevar a la categoría política de normal, lo que a nivel de calle es plenamente normal". Lo dijo un tal Adolfo Suárez, director de TVE años antes de pilotar la Transición.

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