BREVIARIO

Alejandro V. Garcia

Purulencias

LA ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha anunciado que pronto los fumadores podrán elegir entre cajetillas decoradas con un pulmón destrozado, con un tumor en carne viva y con una dentadura podrida. Para las campañas siguientes cabe imaginar que el fumador recalcitrante podrá incluso combinar a su gusto las diferentes purulencias y exigir, por ejemplo, un paquete con un pulmón mordido por una dentadura en carne viva. Pero no adelantemos supuraciones y ciñámonos a los planes inmediatos. La ministra ha anunciado el propósito de modificar la ley para prohibir el tabaco en todos los espacios de ocio, incluidos por supuesto los bares y los restaurantes. La ministra calcula que hoy en día se puede fumar sin consecuencias en el 80% de los espacios de libre concurrencia. Todo en pro de la salud de los españoles. Bueno, de la salud y del dinero que suponen los fumadores a Sanidad. Hemos llegado a un extremo tan delirante que si no traducimos a miles de euros los problemas de salud o de moral es como si a la fábula le faltara la moraleja. Todo es convertible a cifras, desde la basura que deja un botellón a los desperdicios de una función religiosa. Cada fumador genera un sobrecoste de 23.000 euros que incluye no sólo gastos sanitarios sino el recorte de la vida laboral, el diseño de pulmones podridos, la recogida de colillas y el gorigori del entierro.

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