Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

Putin en Cádiz

EL artículo de la semana pasada dejó dos enigmas entre mis pocos lectores. El primero se refiere a que el auténtico título de la columna era "El cuestionario de Putin", pero por esos pérfidos hados que pululan por los ordenadores del diario se coló en la edición impresa un absurdo y desconcertante "Wert y la españolización". Por tanto, queda aclarado, y agradezco muy especialmente que me hayan leído a pesar del puñetero titulito.

El segundo ha quedado resuelto: mi querido amigo el espía ruso Antoni Putin fue a la embajada en Madrid (con corbata, por supuesto) y aprobó el examen convirtiéndose en agente secreto para la plaza de Cádiz. Le pusieron un test de cultura general y un comentario de texto sobre el famoso artículo de Pemán: "El catalán, un vaso de agua clara". Me confesó que utilizó un sistema infalible para triunfar: no contestar a ninguna pregunta, dejarlo en blanco; así no cabía error alguno y quedaba como un espía muy discreto. Ayer supe que fue la única persona que se presentó al examen. El caso es que Antoni ya ha maquinado, con el visto bueno de Moscú, su plan de acción para instalarse, con una coartada creíble, en la Tacita de Plata y, también, la fórmula para conocer, a la mayor brevedad, al Kichi, el flamante alcalde de la capital gaditana.

Llegará a finales de septiembre como presunto licenciado en Sociología y Costumbres Populares (una especialidad muy rusa) para teóricamente escribir una tesis doctoral sobre "La identidad nacional a través del cante: del Perro de Paterna al Capullo de Jerez" dentro del programa marco "Wert y la españolización". A Tonya( su madre y empleada de hogar de mi casa) le hubiera gustado más que se centrara en Camarón de la Isla, pero se somete a los dictados de Moscú.

En cuanto a entrar en contacto con el alcalde, el espía tiene previsto darse de alta en una asociación antidesahucio e ir siempre disfrazado con coleta, barba rala de seis días, camiseta negra y vaqueros, para dirigirse a la primera vivienda objeto de lanzamiento y protestar contra la casta del gran capital que tiene arruinado al pueblo gaditano. Aunque la propietaria fuera una anciana que viviera de esa modesta renta del alquiler.

Sorprende que no tenga ningún plan para el Carnaval de Cádiz. Le pediré a mi admirado maestro Antonio Burgos que, como experto, lo adoctrine en la causa. Este Putin es de chirigota.

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