La tribuna

Joaquín Moya-Angeler Cabrera

Pymes e innovación: cooperar es la clave

NO es nuevo decir que para aumentar la competitividad de las empresas españolas es urgente un incremento importante de sus actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I). Pero si uno se pone en el lugar de un pequeño empresario que debe resolver cada día problemas urgentes de proveedores, pedidos, clientes o empleados, que no percibe un beneficio directo en innovar y que, por otra parte, no tiene muy claro qué es la innovación ni si su empresa puede hacerla, se entiende por qué en España, donde el 95 por ciento de las empresas son pymes, las cifras de inversión en I+D+I necesiten un fuerte empujón.

Para que una empresa sea innovadora debe haber una combinación de factores externos e internos que lo favorezcan. Entre los primeros destaca, obviamente, la Administración Pública. En el caso de Andalucía, probablemente no ha habido nunca antes en la historia un momento en el que se haya dado un mayor impulso público a la innovación, y en el que nuestra comunidad haya tenido un acceso igual a fondos para este fin. Por primera vez, el dinero corre detrás de las ideas innovadoras.

En cuanto a los factores internos que pueden facilitar o frenar la innovación, es especialmente importante la existencia de un equipo directivo que sea capaz de mirar más allá de los problemas cotidianos y atreverse a poner en marcha actividades innovadoras que puedan asegurar la competitividad de su empresa a largo plazo. Pero esta cultura de la innovación debe extenderse también al resto de la compañía, que, asimismo, debe contar con los recursos necesarios (humanos, financieros, técnicosý) y con una estructura que se lo permita.

Pero ¿cómo puede afrontar todo esto una pyme? Sin duda, la clave está en la cooperación, en buscar apoyos para aquello que no podemos o no sabemos hacer solos. Lamentablemente, la cultura de la cooperación y el asociacionismo no está demasiado arraigada en nuestro tejido empresarial, pero esta cooperación es posible y deseable.

Corporación Tecnológica de Andalucía promueve y financia proyectos empresariales de I+D+I que sean viables desde una perspectiva económica o social y que tengan como objetivo poner en el mercado nuevos productos o servicios. Una premisa básica es que la empresa cuente para el desarrollo del proyecto con la participación de grupos de investigación andaluces. Con ello se logra un primer objetivo: mejorar la cooperación entre el mundo científico y el tejido productivo, de forma que las empresas saquen partido del conocimiento generado en las universidades y que éstas, a su vez, se habitúen a investigar con un mayor enfoque hacia el mercado. Recíprocamente, las empresas tienen asimismo una gran cantidad de conocimiento de mercado que, puesto en el contexto adecuado, a través de un grupo de investigación, puede dar lugar al establecimiento de nuevas líneas de productos viables.

En la concesión de incentivos se prima la cooperación entre empresas: un mismo proyecto recibirá mayor financiación si en su desarrollo colaboran dos o más compañías. De este modo se intentan solventar las limitaciones derivadas de la baja dimensión de las empresas y se habitúa a las mismas a trabajar en cooperación, lo cual facilitará que puedan optar más tarde a convocatorias nacionales o europeas, como Cénit o el Fondo Tecnológico de la UE, con mayores recursos.

A las pymes, por tanto, la participación en la Corporación les resulta especialmente valiosa, ya que les permite acceder a financiación para sus proyectos y les facilita la colaboración con los mejores grupos de investigación, que cuentan con infraestructuras científicas de alto nivel. Además, les pone en contacto con empresas con intereses tecnológicos similares y les abre el camino a colaborar con las grandes compañías que también participan en la Fundación.

Consciente de ello, la Corporación ha facilitado la incorporación de las pymes mediante la creación de dos figuras, la del miembro colaborador y la del asociado, que requieren menor aportación económica, garantizando así que cualquier compañía, con independencia de su tamaño, pueda ser partícipe de este proyecto. De hecho, desde la creación de la Fundación la mayor parte de las nuevas adhesiones han sido protagonizadas por pymes, y hoy, de las 100 empresas miembros, las colaboradoras y asociadas ya son casi la mitad.

Aunque queda camino por andar, la cooperación en proyectos de I+D+I está ayudando a las pymes andaluzas a crecer y abrir nuevas posibilidades de negocio. A muchas, además, les está permitiendo desmitificar la innovación: darse cuenta de que, sin saberlo, estaban innovando, y de que esta apuesta tiene resultados reales y tangibles en su negocio.

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